7 de abril de 2026 - 12:50

Tiene 29 años, jugaba al rugby y un cambio en su voz anticipó una grave enfermedad ligada a este deporte

Tom Davies amaba el rugby, pero un leve cambio en su voz fue el primer aviso de una enfermedad degenerativa que hoy lo obliga a usar silla de ruedas y sonda.

Tom Davies tenía 29 años, un doctorado en Bioquímica en curso y una vida dedicada al rugby en Sheffield, Inglaterra. Sin embargo, en el verano de 2024, un leve cambio en su forma de hablar y una debilidad inusual en sus manos marcaron el inicio de un diagnóstico devastador que transformaría su realidad para siempre.

En julio de 2024, lo que comenzó como una sospecha de fatiga deportiva se convirtió en una sentencia médica: enfermedad de la neurona motora (MND, por sus siglas en inglés). A su edad, el impacto emocional fue profundo. "El diagnóstico fue bastante devastador. No era algo que esperaba porque la enfermedad es rara, especialmente en menores de 50 años", relató Tom sobre el momento en que su mundo se detuvo. Sus médicos le indicaron que su condición estaba probablemente vinculada a la práctica del rugby, deporte que practicó casi toda su vida.

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Aunque no existe un vínculo científico definitivo y comprobado, estudios de la Universidad de Glasgow sugieren que los jugadores de rugby tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar enfermedades neurodegenerativas debido a las conmociones y golpes repetidos en la cabeza. Tom, quien solo imaginaba que el deporte podría traerle problemas en las articulaciones o los músculos al envejecer, se encontró de repente perdiendo la capacidad de controlar sus propios movimientos.

Un cambio radical en el día a día

Hoy, a los 30 años, la vida de Tom Davies se mide en pequeños triunfos y ajustes cotidianos. Debido a la pérdida de función en sus brazos y manos, utiliza una silla de ruedas para desplazarse y depende de una sonda de alimentación para la mayor parte de su nutrición. A pesar de la gravedad de su estado, su formación académica le permite procesar su realidad con una entereza asombrosa, eligiendo no enfocarse en sus limitaciones físicas más allá de lo estrictamente práctico.

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Su pareja, Alex Ross, ha sido el pilar fundamental en este proceso. Fue ella quien lo impulsó a ver a un neurólogo cuando notó los primeros síntomas en su habla. Juntos enfrentan la incertidumbre de una enfermedad que Alex describe como "cruel", debido a que es imposible predecir cómo cambiará el cuerpo de Tom de una semana a otra. A pesar de los desafíos, la pareja intenta mantener una actitud positiva, planificando actividades recreativas y salidas con amigos para que la enfermedad no defina su identidad.

La respuesta de su comunidad deportiva

La historia de Tom no pasó desapercibida para los clubes de rugby donde dejó su huella. Sus antiguos equipos se han unido para organizar "The Tom Davies Cup", un evento solidario destinado a recaudar fondos para la investigación de la enfermedad y el apoyo a pacientes a través de la Asociación MND. Para Tom, ver a sus compañeros y a los clubes movilizarse de esta manera ha sido una experiencia abrumadora y reconfortante.

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A pesar de su situación, Tom no guarda rencor hacia el deporte que tanto ama. Su deseo es que su experiencia impulse investigaciones más profundas sobre la seguridad en los deportes de contacto. "Espero que los organismos reguladores continúen adaptándose y realizando cambios a medida que surja nueva evidencia para que el juego sea lo más seguro posible para todos", expresó con esperanza, convencido de que la ciencia puede prevenir que otros jóvenes pasen por lo mismo.

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