En medio del río Drina, en Serbia, se encuentra una pequeña cabaña con una particularidad que sorprende a los turistas que la visitan: está construida arriba de una roca. La propiedad fue bautizada como Casa Drina y es considerada una de las construcciones más extrañas del mundo.
Ubicada en la frontera entre Serbia y Bosnia-Herzegovina, pero en territorio serbio, la pequeña casa de madera con tejado verde llama la atención de los turistas que visitan la zona. La particularidad de la cabaña no radica solo en que está construida sobre una roca en medio del río, sino también en que se mantiene en ese lugar hace más de 50 años, a pesar de la creciente del agua y el paso del tiempo.
El origen de esta pequeña casa se remonta en 1968. Un grupo de jóvenes serbios reunían para nadar en el río regularmente y decidían descansar sobre la formación rocosa. Para hacer su descanso más placentero, decidieron construir un pequeño refugio sobre la roca, llevando maderas en barco y erigiendo la cabaña.
A lo largo de los años, la Casa Drina sufrió daños debido a las constantes crecientes del río, las cuales llegaron a destruir la casa en varias ocasiones. A pesar de esto, los vecinos de la zona siempre se reunieron para reconstruirla y conservar la histórica vivienda, que ya se considera un emblema del lugar.
Miles de turistas se acercan cada año para visitar la Casa Drina, sin embargo, no se puede ingresar a ella, por lo que los curiosos pueden verla y fotografiarla realizando una excursión en bote sobre el río.
Con el paso del tiempo, fotografías de la Casa Drina comenzaron a circular por todo el mundo y la transformaron en uno de los paisajes más curiosos de Europa del Este. Rodeada de montañas y aguas color turquesa, la pequeña construcción se convirtió en un símbolo de resistencia frente a las fuerzas de la naturaleza y en una parada obligada para quienes recorren la región de Bajina Basta.