Un hecho insólito dejó atónitos a los habitantes de Yurimaguas, en la región Loreto, Perú, cuando un hombre dado por muerto apareció en su propio velorio. Se trataba de Julio Saurin, quien había estado desaparecido durante cinco días, mientras su familia lloraba y velaba a otra persona, creyendo que era él.
La serie de malentendidos comenzó cuando las autoridades hallaron un cuerpo flotando en el río Huallaga. Sin documentos ni familiares cercanos que pudieran identificarlo, la policía recurrió a Sixto Saurin, hermano de Julio, para que hiciera el reconocimiento. Al observar una marca en el brazo del cadáver, similar a una cicatriz que Julio tenía por un accidente laboral, la familia concluyó que era él.
“Él había tenido un accidente de trabajo justo en el mismo brazo. No había un familiar cercano de la otra persona, de la otra parte”, explicó Sixto Saurin a RPP, admitiendo que la falta de más pruebas llevó a la confusión.
Convencidos de la supuesta muerte de Julio, los familiares retiraron el cuerpo y organizaron el velorio, invirtiendo más de 6.000 soles en los gastos funerarios.
Mientras su familia lloraba, Julio Saurin se encontraba en una chacra en el distrito de Shucushuyacu, trabajando sin acceso a un teléfono ni otros medios de comunicación. Su prolongada ausencia llevó a que lo dieran por desaparecido y, posteriormente, muerto.
Cuando finalmente regresó, Julio se topó con una escena insólita: su propio velorio. Al ingresar a la casa donde se realizaba la ceremonia, el desconcierto entre los presentes fue total. Su madre, al verlo, rompió en llanto y corrió a abrazarlo, mientras los demás familiares y amigos tardaban en reaccionar.
“Todos quedaron en shock. Fue una mezcla de alivio, alegría y confusión”, relató un testigo del momento.
El destino del cuerpo equivocado
Una vez esclarecido el error, surgió una nueva interrogante: ¿quién era realmente el hombre que habían velado? Sin documentos ni familiares que lo identificaran, las autoridades procedieron a enterrarlo como NN en el cementerio de Yurimaguas.
Mientras la familia Saurin intentaba asimilar la increíble situación, también debieron enfrentar las pérdidas económicas generadas por la confusión. Pese a lo sucedido, su madre expresó: “No importa el dinero, lo importante es que mi hijo está vivo”.
Este insólito episodio quedará en la memoria de Yurimaguas como una historia de confusión, sorpresa y, al final, un alivio inesperado para una familia que creyó haber perdido a uno de los suyos.