Un informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) confirmó que las naranjas, uvas y fresas son las frutas con mayor presencia de pesticidas en los controles realizados durante 2026. Entre las sustancias detectadas aparecen compuestos neurotóxicos prohibidos, como el clorpirifós, concentrados principalmente en la piel de los alimentos.
El estudio analizó más de 125.000 muestras y reveló que, aunque la mayoría de los productos cumple con los límites legales, algunas frutas presentan niveles de residuos significativamente más altos debido a tratamientos intensivos aplicados durante y después de la cosecha.
Las frutas con más residuos de pesticidas, según la EFSA
El informe europeo detectó una presencia elevada de residuos químicos especialmente en:
- Uvas de mesa: más del 60% de las muestras contenían pesticidas.
- Fresas: registraron niveles superiores al 70%.
- Naranjas y otros cítricos: concentraron residuos principalmente en la cáscara.
Según la EFSA, en el caso de los cítricos la mayor carga química proviene de fungicidas y plaguicidas de poscosecha aplicados directamente sobre la superficie para prolongar la conservación y evitar hongos durante el transporte.
Aunque las autoridades sostienen que la exposición representa un “riesgo bajo” para los consumidores, la comunidad científica mantiene el debate sobre el posible efecto acumulativo de varios pesticidas presentes en una misma fruta.
El riesgo detrás de hervir cáscaras de naranja para limpiar
El informe también pone el foco sobre una tendencia viral difundida en redes sociales como TikTok e Instagram, donde se recomienda reutilizar cáscaras de naranja hervidas con vinagre para fabricar limpiadores caseros.
Los especialistas advierten que muchos de los residuos químicos detectados en cítricos corresponden a aplicaciones realizadas después de la cosecha y que no siempre desaparecen con el lavado convencional. Por eso, el hervor podría liberar compuestos volátiles derivados de pesticidas adheridos a la piel de la fruta.
Esta práctica, promovida como una alternativa ecológica para limpiar el hogar, genera preocupación entre organismos sanitarios debido a la posible exposición doméstica a sustancias químicas persistentes.
El pesticida prohibido que más preocupa a los expertos
Entre los hallazgos más sensibles aparece el clorpirifós, un insecticida neurotóxico cuya autorización fue retirada en Europa en 2020 por sus posibles efectos sobre el desarrollo cerebral de niños y fetos.
Además, organizaciones como PAN Europe alertaron sobre la presencia recurrente de neonicotinoides y piretroides, familias de insecticidas asociadas a impactos neurológicos y ambientales.
La preocupación aumenta en productos importados desde fuera de la Unión Europea. Según el informe, el 5,5% de las muestras extranjeras superó los límites máximos permitidos de residuos químicos, ampliando el debate sobre la seguridad alimentaria y el control internacional de pesticidas.