Ucrania denunció este domingo un masivo bombardeo ruso que dejó al menos cuatro muertos y cerca de un centenar de heridos en distintas regiones del país, en uno de los ataques más intensos de los últimos meses.
Kiev aseguró que Rusia lanzó cerca de 690 sistemas de ataque aéreo, incluido el misil hipersónico Oréshnik.
Ucrania denunció este domingo un masivo bombardeo ruso que dejó al menos cuatro muertos y cerca de un centenar de heridos en distintas regiones del país, en uno de los ataques más intensos de los últimos meses.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, informó que el operativo incluyó el lanzamiento de cientos de drones y decenas de misiles, entre ellos el sistema hipersónico Oréshnik, considerado uno de los armamentos más avanzados de Rusia.
“Cerca de 100 personas han resultado heridas en todo el país y, lamentablemente, otras cuatro han fallecido”, escribió Zelenski en Telegram luego de recorrer algunas de las zonas afectadas en Kiev.
Según detalló el alcalde de la capital ucraniana, Vitali Klichkó, solo en Kiev se registraron dos muertos y 81 heridos, entre ellos tres niños. Además, indicó que 31 personas permanecen internadas.
La Fuerza Aérea ucraniana aseguró que Rusia utilizó cerca de 690 sistemas de ataque aéreo entre drones y misiles. Inicialmente informó sobre el uso de 54 misiles de crucero y más de 30 balísticos, pero luego confirmó también el lanzamiento del misil hipersónico Oréshnik.
El portavoz militar Yuri Ignat explicó que el Oréshnik puede desplazarse a velocidades de entre 2,5 y 3 kilómetros por segundo.
Por su parte, Zelenski acusó al presidente ruso, Vladímir Putin, de atacar deliberadamente infraestructura civil. “Putin continúa golpeando edificios residenciales con sus misiles”, afirmó el mandatario ucraniano.
Según las autoridades locales, el ataque provocó daños en decenas de edificios residenciales, escuelas y centros culturales. Entre los lugares afectados se encuentra el Museo de Chernóbil, que habría quedado prácticamente destruido, además del Museo Nacional de Arte y el edificio del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Desde Rusia, el Ministerio de Defensa confirmó el uso de distintos tipos de misiles, incluido el Oréshnik, aunque sostuvo que el operativo estuvo dirigido contra “objetivos militares” y fue una respuesta a supuestos “ataques terroristas” ucranianos en territorio ruso.
El expresidente ruso y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad, Dmitri Medvédev, señaló que el bombardeo fue en respuesta a un reciente ataque contra una residencia estudiantil en Lugansk, región ucraniana ocupada por Moscú, donde murieron 21 personas.
Ante la magnitud del operativo ruso, el canciller ucraniano Andrí Sibiga reclamó más apoyo internacional. “Es hora de insistir y aumentar la presión sobre el régimen ruso”, sostuvo, al tiempo que pidió nuevos sistemas de defensa aérea, inversiones militares y avances políticos para el ingreso de Ucrania a la Unión Europea.
Tras el ataque, varios líderes occidentales expresaron su respaldo a Kiev, entre ellos el canciller alemán Friedrich Merz, el presidente francés Emmanuel Macron, la primera ministra italiana Giorgia Meloni y la jefa de la diplomacia europea Kaja Kallas, quien calificó el bombardeo como “actos terroristas abominables”.