29 de junio de 2026 - 14:30

Pensó que había heredado una simple esfera de madera, descubrió inscripciones en latín y terminó con un tesoro de 300 años

Una "esfera decorativa" de madera resultó ser un globo celestial de 1720. El hallazgo revela cómo los detalles en latín y grabados científicos dispararon su valor.

Un relojero de Holbæk, Dinamarca, valoró inicialmente un antiguo globo de madera en 3.000 coronas (unos 400 euros). Sin embargo, un colega detectó nombres en latín y constelaciones grabadas, revelando que se trataba de un globo celestial de 1720. El objeto científico, tasado finalmente en más de 340.000 coronas, ocultaba su valor bajo capas de barniz antiguo.

El primer juicio profesional no fue fruto de la negligencia, sino de un enfoque técnico equivocado. El experto local está habituado a los componentes internos de la relojería y no a las gores, que son las franjas de papel impreso que recubren la esfera de un globo. Una capa de barniz mate y algunas zonas desconchadas hicieron que la pieza pareciera un simple objeto decorativo de casa de campo en lugar de un instrumento científico museal.

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Detalles técnicos que diferencian un adorno de una pieza de museo

La observación detallada de un segundo especialista permitió identificar nombres de estrellas en latín y figuras trazadas con pluma casi invisible. Estos globos celestiales del siglo XVIII son ventanas a una comprensión antigua del universo, reflejando la astronomía y la precisión cartográfica de la época, donde el papel, la madera y el latón se unían con un cuidado extremo. El mercado para estos instrumentos es pequeño pero muy fuerte, compuesto por museos y bibliotecas que buscan ejemplares cuya datación y conservación puedan documentarse con rigor.

Para confirmar la autenticidad, se analizaron signos específicos como la eclíptica marcada, los anillos de tiempo y las graduaciones en el meridiano de bronce. La estructura de madera, con detalles torneados y restos de laca original, sugería que el propósito inicial de la esfera no era el adorno, sino la ciencia aplicada. Tras el hallazgo, la pieza fue retirada del escaparate para ser analizada con guantes de algodón y lámparas de aumento, evitando cualquier intento de limpieza que pudiera borrar su historia.

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Por qué el peritaje colaborativo puede multiplicar el valor de una antigüedad

La propietaria, que heredó el objeto de su abuelo, desconocía que poseía un fragmento del patrimonio cultural danés. Este suceso subraya la importancia del trabajo colaborativo en el peritaje de antigüedades. En un entorno dominado por tasaciones rápidas en internet, el examen pausado de un ojo entrenado puede transformar un objeto ignorado en una pieza invaluable. La valoración definitiva ahora se sitúa cerca de las 340.000 coronas, multiplicando por cien la estimación inicial.

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