25 de junio de 2026 - 11:28

Murió en el Everest en 1996, se convirtió en el cadáver más famoso del mundo y hoy buscan bajarlo de la montaña

Documentos de la Policía Fronteriza Indo-Tibetana identifican ahora los restos como Dorje Morup, contradiciendo la creencia popular de las últimas tres décadas.

La India planea recuperar el cuerpo de "Green Boots", el punto de referencia más célebre y macabro de la cara norte del Everest. Tras permanecer tres décadas a 8.500 metros de altura, las autoridades buscan identificar formalmente los restos y devolverlos a su país de origen para finales de 2026.

Este cuerpo, apodado así por sus botas de montaña de color verde brillante, yace en un nicho rocoso conocido como "Green Boots Cave". Durante años, miles de alpinistas han utilizado su ubicación como un hito visual para medir los tiempos de progresión hacia la cima en la zona de la muerte.

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¿Quién es realmente el hombre hallado en la montaña?

Durante décadas se aceptó que el cadáver pertenecía a Tsewang Paljor, un oficial de la Policía Fronteriza Indo-Tibetana (ITBP) fallecido en la tormenta de mayo de 1996. Sin embargo, nuevos documentos de la ITBP preparados para la misión de rescate sugieren que los restos corresponden en realidad a Dorje Morup, otro miembro de la misma expedición que desapareció el mismo día. Esta revelación ha reabierto el debate entre historiadores y familiares sobre quién es realmente el hombre acurrucado en la montaña.

La suerte de estos alpinistas indios en la vertiente tibetana fue menos difundida que la tragedia de la vertiente sur relatada en el libro Into Thin Air. Según las reconstrucciones, Morup, Paljor y un tercer compañero, Tsewang Smanla, fueron sorprendidos por una violenta tormenta durante el descenso, tras haber alcanzado -o estado muy cerca de- la cumbre el 10 de mayo de 1996.

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Los desafíos técnicos extremos de bajar un cuerpo del Everest

El rescate presenta dificultades excepcionales debido a que el oxígeno disponible a esa altitud es apenas un tercio del nivel del mar. Un cuerpo congelado en esas condiciones puede llegar a pesar entre 150 y 200 kilogramos, requiriendo equipos numerosos de alpinistas altamente calificados para moverlo. El proyecto contempla emplear expertos nepaleses para transportar los restos hasta el valle antes de que termine el otoño de 2026.

La operación tiene un fuerte componente humano, ya que permitiría a la familia del escalador celebrar un funeral después de 30 años de espera. Para el mundo del alpinismo, la recuperación de los restos significa eliminar un símbolo inquietante de la ruta norte y resolver definitivamente uno de los enigmas más persistentes de la historia del Himalaya.

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