Usar el smartphone mientras se espera que el semáforo cambie a verde es una práctica común, pero ilegal. La justicia italiana ratificó que el arresto temporal del vehículo es parte de la marcha. Por ello, manipular dispositivos tecnológicos en ese momento puede costar una multa de 1.000 euros y la suspensión del registro de conducir.
La normativa de referencia en este ámbito es el artículo 173 del Código de Circulación, que regula el uso de aparatos radiotelefónicos y otros dispositivos durante la conducción. Específicamente, prohíbe cualquier uso que implique, aunque sea de forma temporal, retirar las manos del volante. Solo se permiten sistemas de manos libres o auriculares, siempre que el conductor mantenga su capacidad auditiva y el equipo no requiera manipulación manual.
¿Qué dice la Corte de Casación sobre usar el celular en el semáforo?
Muchos conductores asumen erróneamente que la prohibición termina cuando el vehículo se detiene mecánicamente. No obstante, la Corte de Casación, mediante la ordenanza 23331 de 2020, estableció que el arresto en un semáforo rojo es una interrupción de la marcha motivada por exigencias de la circulación. Al ser una fase estática vinculada directamente al desplazamiento, el conductor debe mantener un nivel de atención máximo para prevenir peligros y no obstaculizar el flujo al retomar el movimiento.
El tribunal sostiene que es irrazonable permitir el uso del teléfono en un cruce donde se requiere capacidad de reacción inmediata. El empleo de dispositivos ralentiza los tiempos de respuesta ante el cambio de luces y dificulta el mantenimiento de la posición correcta en el carril. Según la Organización Mundial de la Salud, estas distracciones multiplican por cuatro las probabilidades de sufrir un siniestro vial.
¿Cuáles son las multas por usar el celular al volante?
Las sanciones por infringir esta norma son severas. Las multas administrativas varían entre los 250 y los 1.000 euros, además de la suspensión de la licencia de conducir por un periodo de entre quince días y dos meses. Si la infracción se repite en un plazo de dos años, la normativa endurece el castigo: la multa puede alcanzar los 1.400 euros y la suspensión del registro se extiende obligatoriamente de uno a tres meses.
La relevancia de estas medidas se refleja en las estadísticas de seguridad. Solo en el primer semestre de 2025 se registraron 82.344 accidentes con lesiones en Italia, dejando un saldo de 1.310 víctimas mortales. A nivel global, la OMS estima que 1,19 millones de personas mueren anualmente por siniestros viales. La distracción, frecuentemente asociada al smartphone, junto al exceso de velocidad y el incumplimiento de prioridades, representa aproximadamente el 40% de las causas de incidentes viales en el territorio.