“Monjas rebeldes”: 16 religiosas rompieron relación con Roma porque les impidieron vender un convento

La comunidad religiosa española Clarisas de Belorado denunció que han sido “perseguidas” por la Iglesia luego de que se les negara la licencia de venta del inmueble de su propiedad. Ahora, reconocen a Pablo de Rojas Sánchez-Franco como su pontífice.

"Hermanas llamadas "cismáticas" encerradas, secuestradas manipuladas y alejadas de sus familias", en una imagen en la que se las ve sonriendo, junto a su familia y con una descripción irónica, las monjas desmintieron estar retenidas en contra de su voluntad. Foto: Instagram / @tehagoluz
"Hermanas llamadas "cismáticas" encerradas, secuestradas manipuladas y alejadas de sus familias", en una imagen en la que se las ve sonriendo, junto a su familia y con una descripción irónica, las monjas desmintieron estar retenidas en contra de su voluntad. Foto: Instagram / @tehagoluz

Dieciséis monjas clarisas han denunciado ser “perseguidas” por la Iglesia Católica luego de que Roma les “bloqueara” la licencia de venta de un convento de su propiedad ubicado en Derio, provincia de Vizcaya. Como consecuencia, las hermanas desconocieron al actual Sumo Pontífice y anunciaron que estarán bajo la tutela de Pablo de Rojas Sánchez-Franco, un controversial obispo excomulgado y líder de la Pía Unión Sancti Pauli Apostoli.

Las Clarisas de Belorado (Burgos) y Orduña (Vizcaya), conocidas por sus exquisitos dulces de chocolate en su comunidad, se han visto envueltas en un conflicto divino que comenzó con un impedimento de la Santa Sede. Según precisaron las hermanas en un comunicado, han sido víctimas de una “persecución” por parte de pastores, superiores, pares y sacerdotes por intentar vender un convento desocupado en la localidad de Derio, en Vizcaya.

El mismo es de su propiedad y la intención de la comunidad de Belorado y Orduña es concretar la compra de un monasterio en esta última provincia, el cual pertenece a la Diócesis de Vitoria. Sin embargo, Roma les habría “bloqueado” la solicitud.

Ante esto, las hermanas presentaron la alternativa de que un comprador ajeno a la orden actuara como benefactor y adquiriera el inmueble de Vitoria, para el cual solo le queda pendiente a las clarisas un millón de euros. Luego, cuando pudieran devolver ese monto, sugirieron, el comprador podría entregarles el monasterio. Esto fue negado por la Diócesis, quienes dudaban sobre la identidad del tercero involucrado y decidieron rescindir del contrato de compraventa, informó la agencia EFE.

En consecuencia, en el comunicado compartido por sor Isabel de la Trinidad, anunciaron que reconocen como último Sumo Pontífice válido a Pío XII, denunciando a los papas posteriores de herejes, y anunciaron que ahora se encuentran bajo la tutela y jurisdicción de Pablo de Rojas Sánchez-Franco. “Nos van a denominar herejes y cismáticas, locas y muchas cosas más, muy calumniosas y desagradables. No lo crean, al menos por esta vez, que no los engañen”, precisaron en el texto.

Luego de su manifiesto, el actual Arzobispo de Burgos, Mario Iceta, anunció que había recibido un comunicado donde se informaba que las monjas abandonarían la Iglesia Católica y que formarían parte de la llamada Pía Unión Sancti Pauli Apostoli, fundada por el obispo excomulgado en 2019. Por este motivo, el monseñor dio la orden de que no se celebren misas en el monasterio de Burgos.

Por su parte, las hermanas negaron haberse separado de la Iglesia Católica en un posteo compartido en Instagram bajo la cuenta @tehagoluz. Allí, publicaron una imagen en la que aparecen sonrientes junto a la comunidad de Belorado y sus familiares, y afirmaron que no están siendo retenidas en contra de su voluntad.

“Tenemos intención de comunicarles que estamos bien. Nuestra realidad no es que estamos secuestradas y lejos de nuestra familia. No nos vamos de la Iglesia, se lo iremos explicando”, adelantaron las hermanas.

Por último, el conflicto en la comunidad religiosa se agravó por la participación de Rojas Sánchez-Franco, quien fue perfilado por Luis Santamaría, un teólogo experto en sectas como un “personaje megalomaníaco con delirios de grandeza, que aúna lo eclesiástico y lo nobiliario, que se pasea por Bilbao con ornamentos episcopales propios de otra época y que, en este caso, todo parece indicar que se ha aprovechado de una situación de vulnerabilidad de una comunidad de religiosas para presentarse ante las clarisas como el salvador de la propia comunidad y de la Iglesia católica entera”.

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