29 de junio de 2026 - 12:30

Los geólogos descubren una gigantesca estructura oculta bajo la Antártida que cambia la historia del planeta

La formación EAFBP, una estructura geológica de escala continental, dirige actualmente el flujo de los glaciares Totten y Amery hacia el océano debido a su topografía heredada.

Un equipo internacional de geólogos ha descubierto una gigantesca estructura geológica, denominada Provincia de Cuencas en Abanico de la Antártida Oriental, oculta a tres kilómetros de profundidad. Este hallazgo proporciona la evidencia más directa sobre cómo se fragmentó el supercontinente Gondwana y cómo esa herencia tectónica condiciona la estabilidad del hielo actual.

La investigación, publicada en la revista Nature Geoscience, identifica 30 cuencas subglaciales que se extienden radialmente desde un punto cercano al Polo Sur. Estas formaciones en forma de V recorren más de 1.500 kilómetros a través del lecho rocoso continental. El mapeo se logró mediante sondeos de eco de radio y análisis sísmicos que atravesaron la espesa capa de hielo.

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El mecanismo rotacional que separó a la Antártida de Australia

Los científicos proponen que esta estructura se originó por una extensión rotacional intraplaca antes de la ruptura de Gondwana. Este proceso generó tres efectos geológicos masivos: elevó las Montañas Gamburtsev, rotó las Montañas Transantárticas unos 20 grados y creó la línea de falla que controló la separación entre los continentes. Es un fenómeno exclusivo de la placa antártica que no se replica en el territorio australiano.

Esta arquitectura terrestre de hace 150 millones de años tiene consecuencias críticas en el siglo XXI. Las cuencas subglaciales actúan como guías naturales para los glaciares más grandes del mundo, como el Totten, el Denman y el Amery. Al estar situadas bajo el nivel del mar en varios puntos, estas estructuras facilitan que el agua oceánica cálida penetre y desestabilice la capa de hielo.

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Por qué este hallazgo es clave para los modelos de cambio climático

La región estudiada alberga cerca de la mitad de la capa de hielo de la Antártida Oriental. Si este volumen se fundiera debido a la vulnerabilidad detectada en las cuencas, el nivel del mar global subiría aproximadamente 28 metros. Por ello, comprender la topografía heredada de Gondwana es fundamental para ajustar los modelos actuales de proyección climática.

El descubrimiento también soluciona errores en las reconstrucciones tectónicas clásicas. Los modelos antiguos mostraban solapamientos anómalos de corteza entre las masas de tierra de Australia y la Antártida. El nuevo marco geológico explica esas discrepancias mediante la rotación detectada, permitiendo una visión más precisa de la historia de la Tierra y la deriva de placas.

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