Tammie Jo Shults, una piloto mujer formada en la Marina de Estados Unidos, aterrizó el vuelo 1380 de Southwest Airlines en Filadelfia tras la explosión de un motor a diez mil metros de altura. Mantuvo una calma absoluta mientras el avión perdía presión y volaba de lado con 148 personas a bordo.
Una infancia cerca de las cabinas y una vocación que nadie quiso escuchar
La serenidad de Shults durante la crisis del 17 de abril de 2018 tuvo sus raíces en una infancia rodeada de aviones en Nuevo México. Creció en un rancho cerca de la Base Aérea Holloman, donde aprendió a conducir tractores a los nueve años y decidió que su futuro estaba en las cabinas de combate. Sus padres evitaron distinciones de género en las tareas rurales, pero las instituciones militares presentaron obstáculos inmediatos.
Un coronel en el bachillerato calificó su interés por la aviación como un "pasatiempo" impropio para una chica. Años después, un reclutador de la Fuerza Aérea rechazó su solicitud afirmando que no reclutaban mujeres. En la Marina, otro oficial le aseguró que su puntuación era insuficiente para su sexo, exigiéndole un resultado superior al de los hombres para calificar como piloto. Tras dejar el uniforme militar en la década de 1990, ella y su marido encontraron trabajo como pilotos comerciales en Southwest Airlines.
La especialización en barrenas y la explosión del motor en 2018
Tras insistir y lograr el ingreso en la Marina en 1985, Shults se especializó como instructora de vuelos fuera de control. Su tarea consistía en elevar aeronaves a 9.140 metros para hacerlas entrar en barrena y enseñar a los estudiantes a recuperar el mando. Esta práctica sistemática con el peligro extremo moldeó la capacidad de respuesta que utilizó cuando el motor de su avión comercial estalló sobre Pensilvania.
A 10.060 metros de altitud, una pala del ventilador se desprendió y destruyó el motor, dejando la cubierta desprendida como una banana. El estruendo y el humo llenaron la cabina mientras una ventana rota provocaba una descompresión rápida. Shults sintió un dolor intenso en los oídos por el cambio de presión, pero su instinto se impuso para dirigir la nave hacia Filadelfia. La situación fue tan crítica que el avión vibraba impidiendo leer los instrumentos de navegación.
Calma absoluta en la cabina: cómo Shults salvó el vuelo 1380
En las grabaciones con la torre de control, Shults informó sobre la falta de una parte del avión sin alterar el tono de su voz. Logró alinear la aeronave, que volaba de lado con un solo motor, y aterrizó con éxito. Una pasajera, Jennifer Riordan, falleció posteriormente debido a las heridas, una pérdida que la piloto afirmó sentir profundamente. Al finalizar, un médico examinó sus signos vitales y notó que su ritmo cardíaco ni siquiera se había acelerado. Shults atribuyó su conducta al liderazgo necesario en momentos donde la calma es la única herramienta para afrontar el problema.