26 de mayo de 2026 - 09:40

La expulsaron del hockey por ser mujer, volvió décadas después y hoy compite a los 81 años

Una delantera de Duluth que fue obligada a retirarse en su adolescencia por orden de un director escolar regresó a la competición oficial cuatro décadas después.

En 1951, Bonnie Shea se calzó los patines de hockey por primera vez en un vecindario de Minnesota, Estados Unidos, cuando era la única niña en un equipo organizado de varones. Hoy, a sus 81 años, la delantera del dorsal 44 cerró una nueva temporada competitiva demostrando que su pasión sobrevivió a décadas de exclusión.

En su infancia, Shea jugaba en la pista exterior de Congdon frente a su casa. Ante la falta de equipamiento reglamentario, utilizó revistas viejas como espinilleras y unos guantes usados de su padre para enfrentar a los equipos locales. Trabajó cortando el césped de sus vecinos y repartiendo periódicos para comprar sus propios patines, mientras ocultaba su identidad bajo un gorro de lana hasta que sus constantes anotaciones la delataban ante los rivales.

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El veto escolar y el renacer deportivo a los cuarenta años

La trayectoria de Shea se interrumpió de forma definitiva al cumplir los 15 años. A pesar de que el entrenador de su escuela secundaria la invitó inicialmente a las pruebas del equipo, el director del establecimiento emitió una orden prohibiendo su participación por el hecho de ser mujer. Sin una red de apoyo que cuestionara la decisión administrativa, la joven se adaptó a las expectativas de la época y se convirtió en animadora.

Tras décadas dedicada a la docencia y a su familia, Shea encontró una segunda oportunidad a los 40 años cuando la Universidad de Minnesota Duluth inauguró un club de hockey para mujeres. Desde aquel regreso, la jugadora se integró a la Asociación de Hockey Femenino de Minnesota (WHAM) y no volvió a abandonar la actividad, participando activamente en torneos regionales durante los últimos cuarenta años.

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A los 81 años, en cancha y sin planes de retiro

En la actualidad, Shea viste el número 44 en honor a su año de nacimiento y ocupa la posición de centro en el equipo Northern Gales. Durante los encuentros en la arena de Hermantown, la veterana enfrentó a oponentes mucho más jóvenes, manteniendo un estilo de juego inteligente para evitar colisiones peligrosas contra las tablas. Confesó que, aunque se siente vigorizada tras cada turno, el proceso de recuperación física actual es más lento que en sus décadas previas.

Sus compañeras de equipo describieron a la jugadora como una fuente de inspiración que ayudó a romper el techo de cristal en un deporte históricamente masculino. En marzo de 2026, tras décadas de anonimato, Shea recibió homenajes en partidos de ligas profesionales y vio su nombre grabado en trofeos escolares. La jugadora ya inició la planificación de la próxima campaña, rechazando cualquier idea de retiro mientras mantenga la capacidad de deslizarse sobre el hielo.

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