La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo especializado de la ONU, advirtió que existe un 80% de probabilidad de que el fenómeno climático de El Niño se desarrolle entre junio y agosto. Según señaló, podría tener una intensidad fuerte y generar impactos en distintas regiones del planeta.
El organismo también estimó que, una vez iniciado, las probabilidades de que el episodio se mantenga al menos hasta noviembre superan el 90%. La advertencia fue difundida junto a nuevos datos sobre el calentamiento registrado en el océano Pacífico durante las últimas semanas.
La OMM alertó que la llegada de El Niño podría favorecer la aparición de fenómenos meteorológicos extremos, como lluvias intensas, sequías más severas y olas de calor tanto en zonas continentales como en los océanos.
Cuál sería el impacto en América Latina
En América Latina, los impactos esperados varían según la zona. Centroamérica, el norte de América del Sur y el Caribe afrontarían condiciones más secas y cálidas, lo que eleva el riesgo de sequías, pérdidas agrícolas y escasez de agua. El sur del continente, en cambio, podría recibir precipitaciones superiores a las normales, con riesgo de inundaciones.
Los territorios del norte de Sudamérica, América Central y el noreste de Brasil podrían quedar expuestos a “sequías o lluvias por debajo de lo normal”, informó Infobae.
En el sudeste de Sudamérica -sur de Brasil, Paraguay, el norte de Argentina, el noreste de Argentina y Uruguay- pueden esperarse lluvias por encima de lo normal, con el consecuente riesgo de inundaciones, tormentas severas y deslizamientos de tierra.
“La ciencia es clara: El Niño está llegando a nuestras puertas en los próximos meses (…). Las condiciones de El Niño echarán más leña al fuego de un mundo que se está calentando y su impacto será aún más severo, llegará más lejos y cruzará fronteras con una velocidad devastadora”, advirtió la OMM, según reportó el sitio DW y supo Noticias Argentinas.
También estima que “las probabilidades de que este episodio se mantenga al menos hasta noviembre rondan o superan el 90%”, añadió.
Según los datos aportados a la prensa, entre finales de abril y mediados de mayo, la temperatura de la superficie del mar en la zona del Pacífico utilizada como referencia estaba ya en los umbrales de un fenómeno de El Niño, y esta condición estaba siendo alimentada por temperaturas subsuperficiales superiores a la media en más de 6 ºC.
OMM: alertas tempranas salvan vidas
La jefa de la OMM, la científica argentina Celeste Saulo, dijo que hay que prepararse para un episodio de El Niño potencialmente fuerte, y aseguró que el organismo colaborará con otras entidades científicas para anticipar lo antes posible lo que se viene para que gobiernos, entidades humanitarias y todos los sectores que sean sensibles al clima tomen sus previsiones con antelación.
“Los pronósticos estacionales anticipados y las alertas tempranas son fundamentales para salvar vidas y mitigar el impacto sobre nuestras economías y nuestras comunidades”, recordó.
El episodio más reciente de El Niño tuvo lugar entre 2023 y 2024, y fue uno de los cinco más intensos registrados, lo que influyó en que se registraran temperaturas globales récord. Por lo general, el fenómeno de El Niño comienza a desarrollarse entre marzo y junio, y alcanza su máxima intensidad entre noviembre y febrero.