Franco Malosso, un italiano de 69 años, comenzó a cumplir una condena de dos años y cuatro meses de prisión tras operar durante una década un falso anfiteatro romano en la provincia de Vicenza. El hombre cobraba entradas de 40 euros y alquilaba el recinto para eventos de lujo, asegurando que el sitio era un descubrimiento arqueológico único.
El anfiteatro Marittimo Berico se erigía en una ladera de Arcugnano como un supuesto vestigio del pasado. Durante diez años, el recinto recibió visitantes que pagaban por conocer el lugar donde, según los folletos informativos, el mismísimo Julio César habría estado presente. Malosso, quien también utilizaba el apellido aristocrático von Rosenfranz, gestionaba personalmente las visitas guiadas y las contrataciones para cenas de gala, conferencias académicas y conciertos de música clásica.
¿Cómo se construyó el falso anfiteatro con yeso y plástico?
Los peritajes judiciales determinaron que el sitio carecía de cualquier valor histórico real. Según el expediente, ninguna de las piedras que conformaban las gradas semicirculares, el escenario o las escalinatas pertenecía a la época romana. En su lugar, la estructura de cinco mil metros cuadrados consistía enteramente en materiales de construcción modernos, principalmente yeso, que habían sido sometidos a técnicas específicas de envejecimiento artificial para simular el desgaste de miles de años.
Las autoridades italianas detectaron las irregularidades en 2016. La investigación posterior reveló que la construcción no solo representaba un fraude artístico a gran escala, sino también una serie de delitos contra el territorio. El tribunal condenó a Malosso de forma definitiva en 2021 por edificación sin licencia, daños severos al medio ambiente y fraude artístico. El informe técnico subrayó que las columnas y estatuas que decoraban el complejo eran piezas modernas sin conexión con el patrimonio arqueológico de la región de Veneto.
¿Cuánto deberá pagar Malosso por el engaño del anfiteatro falso?
Durante el proceso judicial, Malosso intentó minimizar su responsabilidad alegando que el carácter ficticio del anfiteatro era obvio y que ningún visitante sensato podría haber confundido el yeso con piedra milenaria. El ayuntamiento de Arcugnano ha solicitado una indemnización de 560.000 euros al ahora prisionero. Estos fondos se requieren para financiar las tareas de demolición de la infraestructura falsa y devolver a la ladera el aspecto natural que tenía antes de que el hormigón y el plástico alteraran el entorno protegido.
Franco Malosso fue trasladado hace unos meses a la cárcel de Ventimiglia para iniciar el cumplimiento de su sentencia. Las fotos del recinto, que todavía circulan en redes sociales como promoción de un hallazgo arqueológico "inigualable", permanecen como prueba de la operación comercial que duró una década en el norte de Italia.