28 de julio de 2026 - 16:15

Zaira Nara mostró su nuevo jardín: sin césped, de bajo mantenimiento y con inspiración colonial

El diseño reemplaza el verde uniforme por gramíneas, arbustos resistentes, madera y una galería con arcadas.

La decisión apunta a reducir algunas de las tareas que exige una superficie verde permanente: cortes frecuentes, riego intensivo y reposición de sectores dañados. Eso no significa que el jardín no necesite cuidados, sino que su mantenimiento se concentra en podas puntuales, control de malezas y seguimiento de las especies elegidas.

El exterior también incorpora recursos asociados con las antiguas casas coloniales y mediterráneas. Las paredes blancas de terminación rústica, las aberturas de madera, los faroles y una sucesión de arcadas forman una estética cálida que acompaña, sin competir, con la vegetación.

El suelo arenoso se convirtió en parte del diseño

Uno de los cambios más visibles es la ausencia de una alfombra de césped. El terreno mantiene su textura natural y su color claro, mientras que las plantas aparecen agrupadas en sectores y no distribuidas de manera completamente uniforme.

Los pinos cumplen una función concreta: aportan sombra, altura y privacidad. Debajo se incorporaron gramíneas y arbustos resistentes al clima marítimo, capaces de convivir mejor con el viento, la salinidad ambiental y un suelo diferente al de un jardín urbano.

Este tipo de paisajismo suele organizarse en capas. Los árboles forman el nivel superior; los arbustos estructuran los canteros; y las plantas más bajas cubren sectores determinados sin intentar tapar todo el terreno. La combinación produce un jardín menos rígido y con cambios visibles durante el año.

Las arcadas y la pérgola aportan el estilo colonial

La casa acompaña el jardín mediante una galería semicubierta sostenida por columnas y una pérgola construida con troncos. Este sector proyecta sombras irregulares y permite utilizar el exterior sin quedar completamente expuesto al sol.

Debajo de la galería se instaló un comedor con sillas bistró de ratán. Los muebles livianos contrastan con los muros gruesos, las aberturas de madera y los faroles exteriores, que recuperan detalles coloniales sin recargar la arquitectura.

La pileta de líneas rectas aparece en el centro de la composición y está acompañada por un deck de madera.

En lugar de quedar rodeada por césped, se integra con la arena, los árboles y las zonas de circulación, lo que refuerza la continuidad entre la casa y el paisaje costero.

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