12 de noviembre de 2025 - 00:12

Jeff Bezos va por Marte y hoy lanza el poderoso cohete New Glenn

Blue Origin intentará su segundo lanzamiento del año: el New Glenn despegará con ESCAPADE, dos sondas gemelas de la NASA para estudiar la atmósfera de Marte.

Después de un intento frustrado por mal clima, el multimillonario Jeff Bezos y su empresa Blue Origin volverán a intentarlo. Este miércoles, desde Cabo Cañaveral, el gigantesco cohete New Glenn se alistará para su segundo lanzamiento del año y el primero con una misión interplanetaria a bordo: ESCAPADE, un proyecto de la NASA que busca desentrañar los secretos atmosféricos de Marte.

El despegue, programado para el 12 de noviembre, marca un punto de inflexión tanto para la compañía de Bezos como para la agencia espacial estadounidense. La misión no solo promete datos inéditos sobre la historia del planeta rojo, sino que también inaugura un nuevo paradigma de exploración espacial, basado en la eficiencia de costos y la colaboración con empresas privadas.

A bordo viajarán dos sondas gemelas, diseñadas para estudiar cómo el viento solar interactúa con la atmósfera superior marciana. Estas pequeñas naves, bautizadas Blue y Gold, son el corazón de un experimento que podría explicar cómo Marte perdió su agua y su aire hace miles de millones de años.

“Queremos cambiar la forma en que se explora el Sistema Solar”, señaló Jeff Parker, director de tecnología de Advanced Space, la empresa encargada del sistema de navegación de la misión.

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ESCAPADE enviará dos sondas gemelas para estudiar la interacción del viento solar con la atmósfera marciana.

ESCAPADE enviará dos sondas gemelas para estudiar la interacción del viento solar con la atmósfera marciana.

Una misión que desafía las reglas del viaje a Marte

ESCAPADE —sigla de Escape and Plasma Acceleration and Dynamics Explorers— forma parte del programa SIMPLEx de la NASA, que impulsa investigaciones interplanetarias de bajo costo y alta eficiencia. A diferencia de los gigantescos proyectos que suelen costar entre 300 y 600 millones de dólares, esta misión apenas supera los 80 millones, un presupuesto que redefine los límites de la innovación espacial.

El lanzamiento se realizará con el New Glenn, el cohete insignia de Blue Origin, de 98 metros de altura y capacidad para transportar hasta 45 toneladas a órbita terrestre baja. Es un vehículo completamente reutilizable, diseñado para competir con los Falcon 9 y Falcon Heavy de SpaceX. Si la empresa logra recuperar su primera etapa —como planea hacerlo en una barcaza del Atlántico— dará un paso clave hacia su consolidación como uno de los grandes actores de la industria aeroespacial privada.

Pero lo verdaderamente revolucionario de ESCAPADE está en su trayectoria no convencional. En lugar de aprovechar la ventana de alineación entre Marte y la Tierra —que se abre cada 26 meses—, los ingenieros optaron por una ruta alternativa.

Las sondas serán enviadas primero al Punto de Lagrange L2, ubicado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, donde las fuerzas gravitacionales del Sol y nuestro planeta se equilibran. Allí permanecerán durante un año, en una órbita estable y de baja radiación, realizando observaciones sobre el clima espacial y calibrando instrumentos.

En noviembre de 2026, ambas naves realizarán una maniobra de asistencia gravitatoria con la Tierra que las impulsará hacia el sistema marciano. Si todo sale según lo previsto, llegarán a Marte en septiembre de 2027, donde entrarán en órbitas complementarias para observar desde distintos puntos la interacción entre el viento solar y la atmósfera marciana.

“Estamos demostrando que la ciencia interplanetaria puede ser mucho más ágil, modular y económica”, explicó Parker. “No necesitamos esperar una década ni gastar miles de millones para aprender cosas nuevas sobre Marte”.

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El lanzamiento, reprogramado por mal clima, será el segundo del año para New Glenn y un hito para Blue Origin.

El lanzamiento, reprogramado por mal clima, será el segundo del año para New Glenn y un hito para Blue Origin.

Ciencia, ingeniería y el sueño de Bezos

Para Jeff Bezos, este lanzamiento no es solo un hito técnico: es un paso más en su ambición de largo plazo de expandir la presencia humana más allá de la Tierra. Desde su fundación hace 25 años, Blue Origin se enfocó en desarrollar tecnología de propulsión y cohetes reutilizables con un objetivo claro: abaratar los viajes espaciales y hacerlos sostenibles.

El New Glenn, bautizado en honor al astronauta John Glenn, simboliza esa visión. Capaz de transportar grandes cargas y diseñado para misiones orbitales e interplanetarias, el vehículo podría convertirse en la columna vertebral de futuros proyectos comerciales y científicos.

Bezos compartió imágenes de los preparativos en sus redes sociales: el cohete erguido sobre la plataforma de lanzamiento, rodeado de vapor de oxígeno líquido y técnicos ajustando los últimos detalles. “Cada paso hacia el espacio nos enseña algo sobre nuestro planeta”, escribió.

La NASA, por su parte, observa con atención. ESCAPADE permitirá medir con precisión cómo el viento solar erosiona la atmósfera marciana, un fenómeno que explica por qué el planeta perdió casi todo su aire y agua. A diferencia de la Tierra, Marte no tiene un campo magnético global, lo que deja su atmósfera expuesta a las partículas cargadas del Sol.

Las sondas gemelas medirán en tiempo real la velocidad, densidad y composición de las partículas escapadas del planeta, generando un mapa tridimensional del proceso. Este tipo de información es esencial no solo para entender el pasado marciano, sino también para planificar misiones tripuladas en el futuro. Una atmósfera delgada significa menos protección contra la radiación cósmica y mayores desafíos para mantener hábitats presurizados.

La Universidad de California en Berkeley coordina la parte científica del proyecto, que incluirá la observación simultánea de ambos satélites en distintas altitudes. “Podremos observar la dinámica de la pérdida atmosférica como nunca antes”, dijo el investigador principal Rob Lillis.

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La misión, de bajo costo dentro del programa SIMPLEx de la NASA, buscará entender cómo Marte perdió su aire y su agua.

La misión, de bajo costo dentro del programa SIMPLEx de la NASA, buscará entender cómo Marte perdió su aire y su agua.

Hacia una nueva era de exploración espacial

Más allá de los resultados científicos, la misión ESCAPADE tiene un valor simbólico: demuestra que es posible hacer ciencia de frontera con presupuestos reducidos y colaboración público-privada. Si logra su objetivo, abrirá la puerta a un modelo de exploración más accesible, donde múltiples misiones pequeñas puedan trabajar de forma coordinada en lugar de depender de un único megaprograma.

Blue Origin, que hasta hace poco era vista como un actor secundario frente a SpaceX, busca reivindicar su lugar en la nueva carrera espacial. Con el New Glenn, la compañía de Bezos aspira a competir directamente en lanzamientos científicos, satelitales y comerciales, aportando un enfoque basado en la reutilización y la confiabilidad.

La misión también representa un desafío de ingeniería: sincronizar dos naves, mantenerlas estables durante años en el espacio profundo y hacerlas llegar a Marte con precisión milimétrica. Si lo logran, será un éxito no solo para la NASA y Blue Origin, sino también para toda una generación de ingenieros que sueñan con misiones interplanetarias más sostenibles.

El viaje de ESCAPADE nos recuerda que el conocimiento no depende exclusivamente de la escala, sino de la creatividad y la cooperación científica. Con un costo modesto y un diseño inteligente, estas dos pequeñas naves podrían responder una de las preguntas más grandes de la humanidad: cómo un planeta que alguna vez fue similar a la Tierra se convirtió en un desierto helado.

Jeff Bezos, que ya había expresado su deseo de “dejar una huella más allá de la Tierra”, podría finalmente conseguirlo. Y esta vez, no será con vuelos turísticos al borde del espacio, sino con un aporte directo a la ciencia planetaria.

Cuando las sondas Blue y Gold lleguen a Marte en 2027 y comiencen a transmitir datos, marcarán no solo un triunfo técnico, sino un cambio de paradigma: explorar el universo con menos recursos, pero con más ingenio.

Porque, como demuestra ESCAPADE, los grandes descubrimientos no siempre dependen del tamaño de las naves, sino de la magnitud de las ideas que las impulsan.

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