Un segundo avión estadounidense fue alcanzado por fuego iraní después de que una aeronave de combate fuera derribada hoy mismo, según informó un funcionario estadounidense a NBC News.
Las autoridades estadounidenses se apresuraban a organizar una operación de búsqueda y rescate en territorio hostil. Trump prometió llevar a Irán "de vuelta a la Edad Media".
Un segundo avión estadounidense fue alcanzado por fuego iraní después de que una aeronave de combate fuera derribada hoy mismo, según informó un funcionario estadounidense a NBC News.
Tras el derribo del F-15 por parte de Irán, un avión monoplaza movilizado para apoyar la misión de búsqueda y rescate también fue alcanzado por fuego iraní. Según un funcionario, se trató de un A-10 Thunderbolt, conocido como Warthog, informó la cadena NBC News.
El A-10 logró entrar en el espacio aéreo kuwaití, donde el piloto se eyectó y la aeronave se estrelló, indicó el funcionario. El piloto se encuentra a salvo y el A-10 fue derribado en Kuwait, añadió la fuente.
Irán también atacó dos helicópteros UH-60 Blackhawk que participaban en las labores de búsqueda y rescate del F-15. El funcionario declaró que algunos militares sufrieron heridas leves a causa de ese ataque, pero que todos se encuentran a salvo.
En total, Irán ha provocado la caída de dos aviones militares este viernes, un F-15 y un A-10, y ha derribado dos helicópteros Blackhawk en un solo día, menos de 48 horas después de que el presidente Donald Trump afirmara en su discurso en horario estelar que Irán había sido “completamente diezmado”.
Mientras tanto, en paralelo al derribo, la guerra siguió su curso y su escalada. El presidente Donald Trump celebró públicamente el bombardeo de un puente estratégico en la provincia iraní de Alborz, una vía clave en la conexión entre Teherán y el mar Caspio.
El ataque, que dejó muertos y decenas de heridos según medios locales, no fue simbólico: apuntó a cortar rutas logísticas utilizadas para el traslado de misiles y drones. Es decir, a debilitar la capacidad operativa de Irán en el terreno.
En respuesta, desde el Cuartel General Jatam al Anbiya, el mensaje fue directo: cualquier ataque contra infraestructura crítica (puentes, centrales eléctricas o instalaciones energéticas) será respondido con una intensidad “más devastadora que nunca”. La advertencia no se limita a Estados Unidos e Israel. También alcanza a los aliados regionales y a los países que albergan bases militares norteamericanas.
El propio Trump, en un mensaje que refuerza esa lógica de escalada, habló de “dos o tres semanas más” de ataques intensos y prometió llevar a Irán “de vuelta a la Edad de Piedra”.