7 de abril de 2026 - 12:13

Grecia ordena eliminar este arbusto por su peligro para la salud infantil

La Organización Nacional de Salud Pública de Grecia exige remover este arbusto de zonas escolares debido a toxinas que afectan el ritmo cardíaco y el sistema nervioso.

Las autoridades sanitarias de Grecia ordenaron la erradicación del laurel de jardín en espacios públicos, especialmente cerca de escuelas y parques infantiles. Esta decisión responde a la extrema toxicidad de la planta, cuyas hojas y flores contienen sustancias capaces de provocar arritmias, ataques de epilepsia y paros cardíacos en menores.

El laurel de jardín es un arbusto de hoja perenne muy común en toda la región mediterránea por sus llamativas flores blancas, rosas y rojas. Sin embargo, la Organización Nacional de Salud Pública (EODI) calificó a la planta como una amenaza seria para la salud pública debido a los potentes tóxicos presentes en su savia, tallos y pétalos.

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Síntomas graves y riesgos para la salud infantil

Las sustancias nocivas de esta especie pueden ingresar al cuerpo humano a través de la inhalación, el contacto con los ojos o mediante heridas abiertas. Los especialistas explican que el consumo o la manipulación accidental suelen provocar náuseas y vómitos, pero el cuadro puede evolucionar rápidamente hacia arritmias cardíacas severas y crisis epilépticas que requieren intervención médica urgente.

Los niños representan el grupo de mayor riesgo por dos factores principales: su menor masa corporal, que acelera el efecto de las toxinas, y su tendencia natural a jugar cerca de los arbustos en parques y patios escolares. Por este motivo, el Ministerio de Salud griego ya envió recomendaciones formales a las escuelas para que procedan con la eliminación inmediata de estas plantas.

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Las medidas sanitarias para evitar casos de intoxicación

Como medida preventiva adicional, las autoridades exigen que, mientras no se logre la erradicación total, los ejemplares existentes en áreas públicas deben estar cercados. Además, es obligatorio colocar señalización clara que indique que la planta es tóxica para advertir a los padres y cuidadores sobre el peligro inminente de acercarse a la vegetación.

A pesar de la alerta sanitaria, la medida enfrenta críticas de algunos sectores técnicos. Especialistas en geoingeniería advierten que la eliminación masiva de una especie tan extendida podría causar daños ecológicos y costos financieros considerables. Estos expertos sostienen que, aunque el laurel es tóxico, la tasa de envenenamiento real es muy baja, afectando solo al 4 por ciento de una muestra de 22.000 personas por año.

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