Bryan Johnson, el millonario famoso por invertir millones de dólares en detener su envejecimiento mediante biohacking, recibió un diagnóstico médico que desafía sus planes de inmortalidad. Los médicos confirmaron que padece gastritis autoinmune, una enfermedad incurable donde su sistema inmunológico ataca las células del estómago. El empresario reveló que su propio cuerpo está destruyendo sus órganos internos.
Johnson, quien protagoniza un documental sobre la lucha contra la muerte, describió su condición como un proceso donde su estómago "se come a sí mismo". El diagnóstico llegó tras una serie de pruebas exhaustivas que incluyeron una colonoscopia, una endoscopia superior y cinco biopsias gástricas individuales. Estos estudios médicos revelaron signos claros de la enfermedad en una etapa inicial de su desarrollo.
¿Por qué fracasó el biohacking extremo de Bryan Johnson?
Durante once años, el millonario mantuvo niveles bajos de ferritina en su organismo, lo que indicaba una deficiencia crónica de hierro almacenado. A pesar de seguir una dieta estrictamente vegana y tomar suplementos de hierro constantes, sus niveles no lograban subir de manera saludable. Esta anomalía persistente fue el indicador principal que llevó a los especialistas a investigar el origen del problema mediante procedimientos clínicos invasivos.
El fundador de Braintree gasta aproximadamente dos millones de dólares anuales en un régimen de salud que incluye ejercicio diario, una dieta basada en plantas y evitar la exposición solar. Entre sus experimentos físicos más polémicos se encuentran los tratamientos de choque en sus genitales y la inyección de plasma proveniente de su hijo adolescente. Sin embargo, el año pasado descubrió que un inmunosupresor llamado rapamicina en realidad estaba acelerando su proceso de envejecimiento.
¿Qué originó la enfermedad y cómo planea combatirla con IA?
Johnson atribuye su actual estado de salud a una dieta infantil basada en cereales azucarados, refrescos gaseosos y comida rápida. También señaló el estrés acumulado de la paternidad y la presión de construir sus propios negocios tecnológicos como factores determinantes. A los 21 años ya había recibido un diagnóstico de hipotiroidismo autoinmune, una condición previa que se suma a su complejo cuadro clínico actual.
A pesar de la naturaleza incurable de la gastritis, el empresario sostiene que ninguna condición médica debe considerarse definitiva en la era de la inteligencia artificial y el diseño de proteínas. Johnson planea compartir cada avance de su intento por "resolver" esta dolencia utilizando tecnología molecular de vanguardia. Su objetivo final es demostrar que la ingeniería celular puede revertir diagnósticos que la medicina convencional considera imposibles de sanar. Actualmente, entre el dos y el cinco por ciento de la población mundial padece esta enfermedad, aunque los casos reales podrían ser superiores debido a la dificultad de detección temprana.