Fue a tomar un café por 10 minutos, la despidieron y la Justicia avaló el despido por "robo de tiempo"
Un fallo judicial en Alemania encendió las alarmas globales tras ratificar el despido de una empleada que fue a la cafetería mientras estaba fichada como activa.
Un tribunal laboral en Hamm, Alemania, ratificó el despido fulminante de una empleada que se ausentó apenas diez minutos para tomar un café en un local cercano. El fallo es relevante porque define la salida del edificio sin registrar la pausa como un "robo de tiempo" que rompe la confianza contractual.
El caso involucra a una mujer que se desempeñó como limpiadora durante muchos años. Una mañana, tras fichar su ingreso de manera habitual, abandonó su puesto para cruzar la calle y entrar a una cafetería. Aunque la ausencia duró al menos diez minutos, el factor determinante para los jueces no fue la duración exacta, sino el hecho de que ese lapso permaneciera registrado como tiempo de trabajo remunerado en el sistema de control.
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Para la justicia, esta acción constituye un abuso del sistema de registro y una infracción grave al principio fundamental del intercambio de trabajo por salario. El tribunal aclaró que quien registra su propio horario laboral tiene una responsabilidad de confianza especial, ya que el empleador paga los sueldos basándose exclusivamente en esa información. En este sentido, fichar deliberadamente sin estar presente para trabajar se interpreta como un engaño planificado y no como un simple descuido.
Mentiras, agravantes y consecuencias existenciales
Lo que terminó de sellar la suerte de la empleada fue su reacción posterior. Al ser confrontada por su jefe, la mujer negó inicialmente haber salido del edificio. Incluso después de que le informaran que había sido vista en el local, mantuvo su versión antes de admitir finalmente el hecho. Esta falta de honestidad dañó la confianza de tal manera que el tribunal consideró inaceptable que continuara trabajando, incluso durante el plazo de preaviso legal.
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El impacto de esta sentencia tiene un alcance cotidiano innegable. Muchos empleados consideran que una breve escapada para "recargar energías" es algo inofensivo, pero el fallo subraya que existe una gran diferencia entre tomar un café rápido frente a la computadora y abandonar el edificio sin registrarlo. En este caso, no importó la trayectoria intachable de la mujer, su edad o su discapacidad; la falsificación de la documentación y el encubrimiento posterior pesaron más en la balanza judicial.
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Este escenario deja una advertencia clara: la honestidad en el registro horario es la prioridad máxima. Aquellos que cometen estas infracciones no solo arriesgan su puesto, sino que pueden enfrentar sanciones en las prestaciones por desempleo, ya que la situación suele calificarse como un despido autoinfligido. Lo que parece un detalle insignificante en la rutina puede derivar en consecuencias legales definitivas.