Un grupo de geofísicos de la Universidad de California en Riverside desarrolló un algoritmo capaz de identificar los puntos exactos donde se producirán los próximos megaterremotos. El sistema procesa mediciones de GPS y satélites para detectar las secciones de falla sumergidas bajo máxima tensión antes de que ocurra la ruptura definitiva.
La investigación, firmada por Axel Periollat y Gareth Funning y publicada en la revista Geophysical Research Letters, permite diferenciar los segmentos bloqueados que acumulan presión de aquellos que se deslizan de manera continua. Para validar el modelo, los autores analizaron la información satelital previa al evento sísmico de magnitud 8,8 registrado el 29 de julio de 2025 en Kamchatka, Rusia.
¿Cómo detecta el algoritmo los puntos exactos de un megaterremoto?
En las zonas de subducción, las placas convergen cargando tensión en franjas que permanecen trabadas durante décadas. Cuando la energía guardada supera la resistencia de la roca, la ruptura genera terremotos devastadores que suelen superar la magnitud 8,5. En Kamchatka, el algoritmo identificó con precisión la franja exacta donde se desencadenó la fractura tras 73 años de acumulación.
Sin embargo, la herramienta presenta una limitación crítica para las poblaciones expuestas: señala la ubicación del peligro, pero no predice la fecha exacta ni la magnitud de un eventual tsunami. Esta diferencia resulta crucial en regiones con monitoreo constante, donde los geofísicos ya conocen las fallas activas pero no pueden precisar cuándo se liberará la energía.
¿En qué zonas se probará el algoritmo para prevenir megaterremotos?
El equipo científico planea poner a prueba el algoritmo en la cuenca del Pacífico, abarcando sectores vulnerables de Japón, México, Nueva Zelanda y el noroeste de Estados Unidos. Estos ensayos permitirán verificar la precisión del modelo en diferentes entornos geológicos y evaluar la efectividad del mapeo satelital ante diversos tipos de fricción entre placas tectónicas.
Asimismo, la investigación contempla el análisis detallado de la falla de Hayward en California, cuya última gran ruptura ocurrió en 1868 y alterna sectores trabados con desplazamientos lentos. La profundidad del movimiento también influye en el impacto final, por lo que determinar la geometría exacta de las fallas representa un avance clave para la prevención de catástrofes.