En el corazón de San Martín de los Andes, la residencia de Jakob von Plessen refleja un estilo de vida enfocado en la naturaleza y alejado del bullicio urbano. Allí, el empresario convivió con Zaira Nara y sus hijos, Malaika y Viggo, habitando una construcción con paredes y pisos de madera perfectamente integrada al entorno cordillerano.
La propiedad cobró un protagonismo central durante el confinamiento por la pandemia, período en el que la familia se estableció en el lugar. Su estructura rústica y acogedora resguarda un refugio diseñado para resistir las condiciones climáticas de la cordillera.
Un refugio cordillerano pensado para el aislamiento y la tradición
La elección de materiales autóctonos como la madera en revestimientos y superficies responde a la necesidad funcional de aislar térmicamente la vivienda en el clima patagónico. La arquitectura no actúa solo como estética, sino como un mecanismo de protección que transforma la cabaña en un espacio autónomo y confortable ante las bajas temperaturas.
La ambientación interior combina la decoración gauchesca con detalles sencillos de campo. La paleta de colores cobró vida mediante sillas y bancos de madera pintados, junto a mantas tejidas colgadas en las paredes y utensilios de aluminio que aportan una impronta tradicional. A través de amplios ventanales, los ambientes conectan la estancia familiar con la vista panorámica de las montañas.
La proyección internacional y el vínculo tras la separación
El atractivo visual de la cabaña atrajo la atención internacional cuando Von Plessen abrió sus puertas para una producción fotográfica de la revista Vogue de los Países Bajos. En dicha cobertura se exhibieron los rincones de la residencia que sintetizan la cultura campera argentina.
Tras anunciar su separación a fines de 2022, ambos rehicieron sus vidas manteniendo un trato armónico basado en el amor por sus hijos. Von Plessen conserva un bajo perfil mediático en la Patagonia, rodeado de sus caballos y la naturaleza.