8 de junio de 2026 - 10:05

Entraron en una cueva hace 14.400 años y recorrieron 800 metros bajo tierra con solo ramitas de pino

Investigadores demuestran que pequeñas ramas de pino de tres centímetros bastaban para iluminar un recorrido de dos horas por pasadizos de 800 metros de profundidad.

Un grupo de cinco cazadores-recolectores y un cánido se adentraron en la cueva de Bàsura, en el noroeste de Italia, hace 14.400 años. Equipados únicamente con ramitas de pino silvestre, recorrieron pasadizos profundos durante la última Edad de Hielo, dejando un rastro de huellas y carbón que hoy revela su tecnología lumínica.

La cueva de Bàsura, situada cerca de la ciudad de Toirano, es uno de los yacimientos más relevantes de Italia. Aunque en la década de 1950 se creía que las huellas pertenecían a neandertales, la datación moderna confirmó que corresponden al período Epigravetiense. El hallazgo incluye marcas dactilares y restos de osos cavernarios que hibernaban allí.

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¿Qué desmontó el mito de las grandes antorchas prehistóricas?

Investigaciones recientes en la Sala de los Misterios analizaron fragmentos de carbón y polen para reconstruir el entorno. El paisaje estaba dominado por estepas frías y pinares dispersos de Pinus sylvestris. Lo sorprendente es que los restos de carbón hallados no provienen de troncos gruesos, sino de ramas jóvenes con diámetros menores a los tres centímetros.

Este descubrimiento cuestiona la idea tradicional de que los humanos prehistóricos utilizaban grandes antorchas de madera maciza para ver en la oscuridad. Las pruebas experimentales realizadas en una cueva similar demostraron que dos pequeñas ramitas de pino encendidas proporcionaban luz suficiente para un grupo de cinco personas. Una vez que la vista se adaptaba a la penumbra, la visibilidad alcanzaba los diez metros.

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El experimento reveló que el uso de estas ramas pequeñas minimizaba el humo y evitaba el deslumbramiento, facilitando el avance por pasajes estrechos. Los investigadores observaron que las marcas de carbón dejadas accidentalmente en las paredes durante las pruebas coinciden exactamente con los patrones encontrados en Bàsura. Esto valida el uso de estas fuentes de luz portátiles y eficientes para exploraciones de larga duración.

Cómo era la organización del grupo y el uso del combustible vegetal

Para desplazarse con seguridad, el grupo caminaba en fila india. Colocaban una fuente de luz al frente y otra al final, manteniendo el contacto físico mediante una mano apoyada en el hombro del compañero. Esta técnica permitía sortear formaciones rocosas y avanzar de forma coordinada por el sistema de galerías de 800 metros de longitud.

El consumo de combustible era notablemente bajo. Una rama de treinta centímetros duraba lo suficiente para tramos prolongados, perdiendo unos cuatro centímetros de longitud por minuto al moverse. Se estima que el grupo necesitó unas veinte ramitas para completar el trayecto de ida y vuelta a la Sala de los Misterios, en una expedición que duró aproximadamente dos horas. Además, se han identificado restos que sugieren otras visitas humanas en periodos distintos mediante datación por radiocarbono.

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