El chocolate es el nuevo blanco de los ladrones: los robos ya superan los 250 mil euros anuales en Reino Unido
Cadenas de supermercados comenzaron a blindar golosinas de 2,60 libras tras detectar que bandas organizadas vacían góndolas completas para revenderlas en el mercado negro.
Los ladrones roban cada vez más chocolate de las tiendas.
El chocolate ha dejado de ser una simple golosina para convertirse en el nuevo botín estratégico del crimen organizado en el Reino Unido. Ante una ola de robos profesionales por encargo, las grandes cadenas de retail han comenzado a proteger las barras de cacao en cajas plásticas de seguridad, una medida antes reservada exclusivamente para artículos de tecnología o perfumería de lujo.
El mecanismo del robo por encargo y su reventa en el mercado negro
Lo que a primera vista podría parecer un hurto menor es, en realidad, una operación logística profesional ejecutada por delincuentes prolíficos. Los informes policiales y de las asociaciones de minoristas británicas indican que el chocolate ya no es el blanco de "descuidistas" ocasionales, sino de bandas que roban bajo pedido previo. Estos individuos ingresan a las tiendas y, en cuestión de segundos, realizan una maniobra conocida como "barrido", donde vacían estanterías completas y cargan mercadería valuada en cientos de libras en mochilas para huir rápidamente.
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El material analizado revela un cambio de paradigma en el mercado ilegal del retail. Históricamente, los artículos más robados para reventa eran productos de higiene o carnes premium; sin embargo, hoy el chocolate es considerado un producto de "horario estelar" para el crimen. El mecanismo de este delito concluye en redes de reventa donde el producto robado termina en cafeterías, restaurantes o pequeñas tiendas de conveniencia que compran el stock a precios inferiores para mejorar sus márgenes, alimentando así un circuito de comercio ilícito que financia actividades criminales de mayor escala.
Cajas de seguridad y vigilancia con inteligencia artificial en las góndolas
La respuesta de los comerciantes ha sido tan drástica como el volumen de las pérdidas registradas. Cadenas como Sainsbury’s, Tesco y Co-Op han implementado cajas transparentes antirrobo que los clientes no pueden manipular sin asistencia del personal de salón. Esta barrera física busca desalentar los robos relámpago, donde un solo delincuente puede causar pérdidas de hasta 500 libras en menos de un minuto al llevarse todo el stock de una góndola.
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Para enfrentar esta situación, el criterio de exhibición en los comercios ha pasado de la promoción a la restricción absoluta. Muchos locales han dejado de colocar el chocolate en los extremos de los pasillos, que son lugares de fácil acceso y escape, y han optado por dejar solo unas pocas unidades a la vista para limitar el daño ante un posible ataque. Además, se ha incrementado la inversión en tecnología de vigilancia, incluyendo sistemas de inteligencia artificial para detectar comportamientos sospechosos y la colocación de fotografías de delincuentes conocidos en las cajas de cobro.
El impacto en la seguridad y el riesgo de otros productos
Más allá del valor económico, que ha llevado a empresas a gastar millones de libras en medidas de prevención, existe un impacto profundo en la integridad física de los trabajadores del sector. El robo minorista suele estar acompañado de incidentes de violencia y intimidación contra los empleados. Según la British Retail Consortium, se registraron millones de incidentes de robo el año pasado, con una alarmante cifra de 1.600 casos diarios de violencia contra el personal de las tiendas.
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La razón por la cual el chocolate se ha vuelto tan atractivo para el crimen organizado reside en su alta rotación y su facilidad para ser colocado en el mercado informal sin levantar sospechas inmediatas. Según la policía de Cambridgeshire, el chocolate se ha sumado a una lista de artículos de "alto valor" que los ladrones priorizan sistemáticamente:
Bebidas alcohólicas de primeras marcas
Cortes de carne fresca y envasada
Frascos de café instantáneo
Máquinas de afeitar y repuestos
Quesos y productos lácteos premium
Este escenario ha obligado a la creación de estrategias nacionales de seguridad que integran a la policía, la industria del retail y la academia para mapear la actividad de estas bandas organizadas. Mientras las fuerzas de seguridad intentan desarticular las redes de reventa, el consumidor final se encuentra con una realidad inédita: tener que pedir permiso para retirar una simple barra de chocolate de una caja de seguridad cerrada bajo llave.