La pandemia de coronavirus agrandó la desigualdad financiera entre los ricos y los pobres. Mientras que las familias acomodadas vieron crecer sus riquezas millones de personas cayeron en la pobreza.
La pandemia de coronavirus agrandó la desigualdad financiera entre los ricos y los pobres. Mientras que las familias acomodadas vieron crecer sus riquezas millones de personas cayeron en la pobreza.
Según los registros de World Inequality Lab durante el 2020 los multimillonarios de todo el mundo experimentaron el mayor aumento de su porcentaje de riqueza desde 1995 cuando la WIL comenzó a medir esta variante.
De acuerdo al análisis, el patrimonio neto creció en más de US$ 3,6 billones solo en 2020, lo que elevó su porcentaje de la riqueza mundial de los hogares a 3,5%.
Paralelamente, unos 100 millones de personas fueron empujadas a la pobreza extrema, elevando el total mundial a 711 millones en 2021, según una estimación del Banco Mundial citada en el análisis.
Según informó la CNN en español, el número de pobres podría haber sido mayor si muchas naciones desarrolladas no hubieran establecido iniciativas de ayuda.
“La crisis del covid ha exacerbado las desigualdades entre los más ricos y el resto de la población”, afirmó Lucas Chancel, autor principal del informe y codirector del laboratorio.
“Sin embargo, en los países ricos, la intervención de los gobiernos evitó un aumento masivo de la pobreza, lo que no ocurrió en los países pobres”, explicó.
El Informe sobre la Desigualdad de World Inequality Lab toma información de más de cuatro años de trabajo en el que participaron 100 investigadores de todo el mundo.
Según el informe, la desregulación financiera, la privatización y una fiscalidad menos progresiva en los países más ricos y la privatización a gran escala en las economías emergentes han contribuido a aumentar la fortuna de los ricos en las últimas décadas.
De acuerdo a la última entrega, la desigualdad mundial tras la pandemia de coronavirus se acerca a la que existía en el punto máximo del imperialismo occidental a principios del siglo XX, señala el informe.
“El trabajo que hemos realizado demuestra que, de hecho, estas afirmaciones o esta idea de la economía de filtración de la riqueza desde las capas sociales más altas hasta las más bajas no pasan el escrutinio de los datos”, dijo Chancel.
“La principal lección de los últimos 40 años de datos es que los recortes de las tasas fiscales superiores no han desencadenado la prosperidad para todos, como se suponía que debían hacerlo”, agregó.