Gavin Rivers Weisenburg, de 21 años, y Tanner Christopher Thomas, de 20, dos hombres de Texas fueron acusados por la Oficina del Fiscal de Estados Unidos del Distrito Este de Texas. Los cargos están relacionados con un presunto plan de invadir la isla de Gonâve, un territorio de la República de Haití con una población cercana a 87.000 habitantes.
Según la acusación, durante aproximadamente un año, Tanner y Gavin planearon tomar el poder en la isla por la fuerza. En el lugar, iban a asesinar a los hombres que viven allí y utilizar a las mujeres y a los niños como esclavos sexuales.
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El golpe a una isla de Haití
Los investigadores indican que los dos sospechosos llevaron a cabo diversas acciones logísticas para concretar su objetivo. Planeaban comprar un velero para viajar desde Estados Unidos hasta la isla de Gonâve y adquirir rifles de estilo militar.
Además, intentaron convencer y reclutar a personas en situación de calle en Washington, D. C., con la intención de que sirvieran como su "fuerza mercenaria".
Según medio locales, el expediente judicial detalla que Weisenburg y Thomas investigaron con detalle la zona a conquistar y llegaron a la conclusión de que tenía un gobierno tenía un gobierno muy débil, casi ninguna infraestructura y estaba asolada por la pobreza.
La fiscalía afirma que ambos habían estado trabajando en la invasión desde el 24 de agosto.
Como parte de su preparación para el ataque, Weisenburg se habría inscripto en una academia de bomberos cerca de Dallas para recibir entrenamiento que le sería útil durante la toma, mientras que Thomas se alistó en la Fuerza Aérea de EE. UU. en enero. También estudiaron criollo haitiano para facilitar su plan de golpe armado, según reportes de Odditycentral.
A pesar de que aún no esta claro como el FBI descubrió el plan, ambos jóvenes enfrentan cargos federales, en los que se incluyen conspiración para cometer asesinato, mutilación o secuestro en un país extranjero.
Si son declarados culpables de este delito, enfrentan una sentencia que podría ser de hasta cadena perpetua.
Pese a las acusaciones por los que se los vincula, John Helms, abogado de Thomas expresó: "Nunca intentaron hacer nada de esto" y que para los fiscales iba a ser difícil probar la culpabilidad de ambos.