1 de abril de 2026 - 13:42

Descubrimiento de un templo de 3.000 años con señales de sacrificios humanos deja sin palabras a los científicos

Perú. Los arqueólogos encontraron piel, cabello y uñas preservados, además de un ajuar funerario inusual.

Un nuevo hallazgo arqueológico en Perú volvió a poner bajo la lupa a Caral, considerada por la Unesco como el centro de civilización más antiguo de América. El descubrimiento ocurrió en Áspero, una antigua ciudad pesquera de esa misma tradición cultural, donde un equipo de investigadores desenterró a una mujer de alto rango social en la Huaca de los Ídolos.

Según la información oficial, tenía entre 20 y 35 años y su cuerpo apareció con un nivel de conservación poco habitual para la zona.

La noticia llamó la atención no solo por la antigüedad del contexto arqueológico, sino también por el estado del cuerpo: los especialistas recuperaron piel, cabello y uñas, algo infrecuente en Áspero, donde normalmente se hallan restos óseos.

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Restos de una mujer perteneciente a la élite Caral, que vivió hace 5.000 años

Restos de una mujer perteneciente a la élite Caral, que vivió hace 5.000 años

Reuters recogió además la explicación del arqueólogo David Palomino, quien sostuvo que se trata de un entierro importante por la forma en que fue envuelto el cadáver y por los elementos de prestigio que lo acompañaban.

Un entierro con señales claras de poder

El cuerpo fue envuelto en tejidos de algodón, esterillas de junco y un panel recamado con plumas de guacamayo, además de un tocado de fibras en la cabeza.

La Zona Arqueológica Caral destacó que ese panel de plumas figura entre los ejemplos más antiguos de arte plumario andino conocidos hasta ahora. Alrededor del entierro también aparecieron cestas, mates, una red de pesca, textiles, herramientas para tejer, una treintena de camotes, una concha de caracol amazónico y un pico de tucán con incrustaciones.

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Recreación del entierro

Recreación del entierro

Ese ajuar no solo sugiere que la mujer pertenecía a la élite. También ofrece pistas sobre el grado de sofisticación técnica y sobre los contactos que mantenía esta sociedad con otras regiones.

Los objetos de procedencia amazónica y andina refuerzan la hipótesis de que la civilización Caral no vivía aislada en términos de intercambio interno dentro del actual Perú, aunque sí se desarrolló de manera autónoma respecto de los grandes focos civilizatorios del Viejo Mundo.

Por qué el hallazgo importa más de lo que parece

Caral-Supe, situada unos 180 kilómetros al norte de Lima, fue contemporánea de civilizaciones antiguas como Egipto, Sumeria y China, y la Unesco la describe como el asentamiento civilizatorio más antiguo de América.

En ese marco, el descubrimiento de esta tumba vuelve a alimentar una línea de investigación que ya venía creciendo: el papel relevante de las mujeres dentro de esta sociedad temprana. Palomino dijo a Reuters que el hallazgo muestra que no solo los hombres tuvieron una participación central en Caral.

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Ajuar funerario encontrado junto a los restos

Ajuar funerario encontrado junto a los restos

La propia Zona Arqueológica Caral remarcó que las características del entierro refuerzan la evidencia sobre un rol protagónico femenino en esta antigua sociedad andina.

No es un dato menor: en Áspero ya habían aparecido antes otros entierros destacados, y este nuevo caso suma más argumentos a la idea de que el poder y la jerarquía no estuvieron reservados exclusivamente a figuras masculinas.

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