Un equipo de científicos acaba de presentar al Xenovenator Espinosai, un temible dinosaurio carnívoro descubierto en el Cerro del Pueblo, Coahuila. Este descubrimiento no es solo una pieza más del pasado; sus extrañas adaptaciones para la caza nocturna y su vínculo directo con el origen de las aves están desafiando todo lo que creíamos saber sobre la prehistoria mexicana.
Descubrí al Xenovenator: el carnívoro que cazaba en la oscuridad
El hallazgo de este nuevo dinosaurio carnívoro en Coahuila no solo amplía el registro fósil de México, sino que rinde un homenaje histórico a Luis Espinosa Arrubarrena. Este reconocido paleontólogo mexicano, jefe del Museo de Geología de la UNAM, ha dedicado más de cuatro décadas al estudio y divulgación de la paleontología en el país. Su nombre ahora queda inmortalizado en esta especie excepcional por su fisonomía.
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El Xenovenator Espinosai era un depredador imponente que habitó lo que hoy es el norte de México. Según los estudios de tomografía computarizada realizados por los expertos, este ejemplar tenía una longitud mínima de tres metros y un peso cercano a los 160 kilogramos. Sin embargo, lo que más sorprende a los científicos son sus sentidos altamente desarrollados.
Este dinosaurio contaba con una visión extremadamente aguday un oído muy desarrollado, adaptaciones evolutivas que indican hábitos de caza en ambientes de baja luminosidad. Pertenece al grupo de los troodóntidos, una familia cuya anatomía y neurología resultan fundamentales para comprender cómo fue el origen de las aves que conocemos hoy.
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Por qué este hallazgo conecta a México con Asia prehistórica
La investigación, publicada en la revista científica Diversity, sugiere que México tuvo un rol clave en el intercambio de especies entre continentes. Los paleontólogos del Museo del Desierto y la Universidad Humanista de las Américas, en colaboración con la University of Bath, aseguran que esta especie posee rasgos característicos de dinosaurios asiáticos.
Este vínculo permite profundizar en cómo se movía la fauna entre territorios asiáticos y Norteamérica durante la prehistoria. El Xenovenator Espinosai contribuye así a evaluar la evolución de especies que no se limitaban a una sola región, mostrando que las conexiones territoriales eran mucho más complejas de lo imaginado.
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El paraíso de los dinosaurios únicos en Coahuila
Coahuila se consolida como una de las regiones más ricas en hallazgos fósiles, confirmando que la fauna prehistórica en México era sumamente diversa y diferenciada de la de Estados Unidos y Canadá. En los últimos años, se han identificado otras especies clave en la misma Formación Cerro del Pueblo que demuestran este alto nivel de especies únicas.
Entre los descubrimientos recientes que acompañan al Xenovenator se encuentran:
Coahuilasaurus lipani: Un dinosaurio "pico de pato" de ocho metros de largo, adaptado para comer vegetación resistente.
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Labocania aguillonae: Un pariente del T. rex, depredador de más de seis metros de longitud que habitaba el sur de Laramidia.
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Estos hallazgos demuestran que el territorio mexicano funcionaba como una zona de radiación evolutiva propia, con especies que no se encontraban en el norte del continente. El Xenovenator Espinosai es, a partir de hoy, la nueva ventana para entender nuestra conexión con el pasado global.