Descubrimiento en Londres: un láser revela el secreto de los frascos de Darwin tras 200 años
Descubrí cómo la tecnología láser permite ver a través del vidrio de las colecciones de Darwin sin dañarlas, evitando riesgos tóxicos y revelando secretos químicos.
Descubrimiento: Los frascos de Darwin al desnudo gracias a un innovador laser.
Los frascos que Charles Darwin recolectó en el viaje del HMS Beagle esconden misterios que han permanecido sellados por casi dos siglos. Sin embargo, se realizó undescubrimiento gracias una innovadora técnica láser permite "leer" su contenido sin abrirlos, evitando la evaporación y el contacto con sustancias potencialmente peligrosas. Es un avance que cambia para siempre la forma de conservar los tesoros de la historia natural.
Lo que a simple vista parecen solo animales conservados en alcohol son, en realidad, documentos materiales que guardan información sobre prácticas científicas del pasado e improvisaciones técnicas de una época dorada de la exploración. Durante décadas, los museos han convivido con la incertidumbre de no saber con exactitud qué líquidos mantienen a salvo estas piezas.
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Los riesgos de abrir un tesoro del siglo XIX
La conservación de estos especímenes depende de la estabilidad química del fluido en el que están sumergidos. A lo largo de los siglos, se usaron mezclas de etanol, metanol, formaldehído y aditivos como glicerol en proporciones que hoy son desconocidas.
Abrir uno de estos recipientes históricos no es una opción sencilla. Al hacerlo, se rompe el sellado originaly se introduce contaminación, pero lo más grave es que se expone al personal a sustancias tóxicas que han estado encerradas por generaciones. Por eso, la ciencia buscaba un método que permitiera "mirar" sin tocar.
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Cómo el láser logra "traspasar" el vidrio antiguo
Durante mucho tiempo se intentaron usar métodos indirectos como el olor o la densidad del líquido, pero carecían de precisión. La solución definitiva llegó de la mano de la espectroscopía Raman con desplazamiento espacial (SORS).
A diferencia de los láseres convencionales, que se ven bloqueados por la señal del vidrio, esta técnica separa el punto donde incide la luz del punto donde se recoge la información. Esto permite reducir la interferencia del cristal y acceder directamente a la "huella química" del fluido interior. Gracias a esto, se pudo identificar correctamente el contenido en casi el 80% de los casos analizados en el Museo de Historia Natural de Londres.
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Lo que Darwin realmente guardaba en sus frascos
El análisis de 46 especímenes de la colección de Darwin reveló datos fascinantes sobre cómo se preservaron estos animales. Por ejemplo, en mamíferos y reptiles, se descubrió una fijación inicial con formaldehído seguida de una conservación larga en etanol.
En cambio, los invertebrados mostraron una variedad mucho mayor de soluciones, incluyendo mezclas con glicerol destinadas a mantener la integridad de los tejidos blandos. Estas diferencias no siempre coinciden con lo que dicen las etiquetas originales, lo que prueba que hubo ajustes y reposiciones de líquidos que nunca fueron documentadas en los libros de historia.
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Un futuro seguro para 100 millones de especímenes
Este avance no se limita solo a las piezas de Darwin. Se estima que en los museos de todo el mundo existen más de cien millones de especímenes conservados en líquidos bajo condiciones de total incertidumbre.
Conocer con precisión qué sustancias hay en cada frasco permite a los expertos anticipar riesgos y planificar cómo cuidar estas colecciones sin recurrir a acciones invasivas. La tecnología ahora permite que estos recipientes dejen de ser objetos opacos para convertirse en fuentes activas de información que respetan su propia integridad histórica.