Descubrimiento en el Everest tiene 450 millones de años y revela el origen submarino de la montaña
Investigaciones recientes confirman que la cima del Everest está formada por calizas marinas y fósiles de hace 450 millones de años, revelando un origen fascinante.
Un equipo de geólogos daneses confirmó recientemente el hallazgo de fósilesmarinos a más de 4.000 metros de altura en el Everest. El descubrimiento de restos de animales que vivieron hace 450 millones de años demuestra que el punto más alto de la Tierra fue, en realidad, el fondo de un antiguo océano tropical.
Un viaje de millones de años desde el fondo del mar
Lo que hoy conocemos como la majestuosa cordillera del Himalaya es el resultado de fuerzas titánicas que ocurrieron bajo nuestros pies. Hace unos 50 millones de años, la placa tectónica de la India comenzó a chocar contra la placa euroasiática a una velocidad de unos 15 centímetros por año. Esta colisión fue tan potente que plegó la corteza terrestre y elevó los sedimentos de un antiguo lecho marino hasta convertirlos en las cumbres más altas del planeta.
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Las rocas recolectadas cerca de la cumbre, conocidas como calizas de Qomolangma, contienen restos de organismos que parecen sacados de una película de ciencia ficción. Se han identificado fragmentos de crinoideos (parientes de las estrellas de mar), trilobites, cefalópodos y braquiópodos. Estos animales no vivieron en la montaña, sino en las aguas cálidas y poco profundas del antiguo mar de Tetis, mucho antes de que el Everest siquiera existiera.
De hecho, la ciencia ha revelado un dato aún más sorprendente: estos fósiles son mucho más antiguos que la propia montaña. Mientras que el Himalaya comenzó su elevación hace apenas 50 millones de años, los animales encontrados tienen unos 450 millones de años. Esto indica que las rocas de la cima pertenecieron a una generación anterior de océanos, como el Paleo-Tetis, cuyos restos fueron arrastrados y empujados hacia el cielo por el movimiento constante de los continentes.
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El impacto de entender nuestro pasado geológico
Este descubrimiento no es solo una curiosidad para los libros de historia; tiene un impacto directo en cómocomprendemos la estabilidad de nuestro mundo. La presencia de estos "fósiles en el cielo" fue una de las pruebas fundamentales que permitieron a los científicos confirmar la teoría de la deriva continental, propuesta originalmente por Alfred Wegener, quien en su momento fue blanco de burlas por sugerir que los continentes se mueven.
En la vida cotidiana, entender que la Tierra es un organismo vivo y en constante cambio nos ayuda a poner en perspectiva fenómenos como los sismos o el crecimiento actual del Himalaya, que sigue elevándose cerca de un centímetro por año. Estos hallazgos nos recuerdan que los paisajes que consideramos eternos son transitorios. Lo que hoy es una cumbre inaccesible para miles de alpinistas, alguna vez fue un arrecife lleno de vida donde el oxígeno escaseaba en la atmósfera y los días duraban apenas 21 horas.
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Hoy, gracias a expediciones que combinan el riesgo extremo con la precisión geológica, sabemos que el Everest es un monumento al movimiento. Cada piedra caliza en su cima es un testigo silencioso de un mundo submarino que desapareció para dar paso al techo del mundo.