El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue capturado y trasladado fuera del país tras un ataque a gran escala perpetrado por Estados Unidos contra la ciudad de Caracas.
La salida del líder chavista tras una operación militar estadounidense abre un escenario de incertidumbre en Venezuela, que cuenta con las mayores reservas de petróleo del mundo.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue capturado y trasladado fuera del país tras un ataque a gran escala perpetrado por Estados Unidos contra la ciudad de Caracas.
Esta acción militar, que el secretario de Estado Marco Rubio calificó como el fin de la intervención estadounidense, ha sumido a la nación en una etapa de profunda incertidumbre política y económica, con el petróleo como principal protagonista.
El centro de la escena tras el derrocamiento de Maduro es la industria petrolera. Venezuela posee aproximadamente 303.000 millones de barriles de crudo, lo que representa cerca de una quinta parte de las reservas globales, superando incluso a países como Iraq.
A pesar de contar con este potencial, la industria se encuentra gravemente deteriorada. Bajo el régimen socialista, la producción cayó de 3,5 millones de barriles diarios a solo 1,1 millones, operando actualmente a un tercio de su capacidad.
Analistas como Phil Flynn, de Price Futures Group, señalan que este podría ser un "evento histórico" para el sector, dado que el régimen anterior fue hostil con la industria mundial y permitió el saqueo de su infraestructura.
La salida de Maduro deja un vacío de poder con dos rumbos posibles:
El éxito de una transición hacia mercados más favorables dependerá de si las Fuerzas Armadas de Venezuela deciden respaldar a la oposición.
Aunque el impacto inmediato en los precios de la gasolina podría ser limitado debido a un exceso de oferta global previsto para 2026, las refinerías estadounidenses —diseñadas para procesar el crudo pesado venezolano— esperan con expectativa un cambio que permita el regreso de inversiones internacionales.
Las próximas 24 a 48 horas serán cruciales para determinar si el país se encamina hacia una estabilización económica o si el conflicto deriva en una guerra civil. Mientras tanto, el mercado de futuros y la próxima reunión de la OPEP definirán si el cartel intervendrá para estabilizar las cotizaciones ante este cambio histórico en el tablero geopolítico.