Cerca del 23 por ciento de los ciudadanos en Dinamarca realiza proyectos de vivienda que tienen prohibido ejecutar por cuenta propia. Tareas aparentemente inofensivas, como cambiar un grifo o sustituir una cocina de gas, requieren en realidad la intervención de un profesional autorizado para evitar riesgos legales y daños físicos graves.
A los daneses les agrada ocuparse personalmente de las mejoras en sus viviendas, pero la organización profesional Tekniq ha señalado que muchas de estas labores de electricidad, fontanería y gas exigen una licencia específica. La frontera entre ser un aficionado habilidoso y cometer una infracción legal se cruza habitualmente al manipular instalaciones fijas del inmueble.
Las tareas de fontanería y electricidad bajo la lupa profesional
Andreas Schelbeck, subdirector de Tekniq, sostiene que realizar estos trabajos sin autorización puede parecer inofensivo, pero las normativas existen por razones de seguridad técnica. Entre las acciones más frecuentes detectadas en los hogares se encuentran la instalación de nuevas tomas de corriente, el tendido de cables para instalaciones inéditas y la conexión directa de lavavajillas o lavadoras a grifos mezcladores.
La aseguradora Gjensidige ha detectado una subestimación generalizada de los riesgos que implica el trabajo manual sin supervisión experta. Un error en la conexión de una tubería o en el cableado de un enchufe puede derivar rápidamente en incendios, inundaciones o lesiones personales de carácter grave dentro del ámbito familiar.
Qué consecuencias legales y económicas enfrentan los propietarios
Las consecuencias financieras para los propietarios que deciden saltarse la normativa son inmediatas en caso de siniestro. Lene Rasmussen, directora de reclamaciones de Gjensidige, explica que los dueños de las viviendas se enfrentan a reclamaciones económicas muy costosas cuando el origen del daño es una reparación no autorizada.
La normativa exige que, ante cualquier duda sobre la necesidad de una licencia, el propietario consulte a un instalador certificado antes de iniciar la obra. El sistema legal danés vincula la seguridad de la infraestructura con la responsabilidad civil del habitante, limitando la autonomía del "hazlo tú mismo" a tareas decorativas o menores que no comprometan los suministros básicos del edificio.