sábado 5 de diciembre de 2020

Fuera del Kremlin, la respuesta a la vacuna de la Covid-19 no es la más optimista - AP
Mundo

Caja de pandora y maniobra política: los temores detrás de Sputnik V, la vacuna de Rusia contra la Covid-19

Vladimir Putin la anunció con optimismo, pero la fase 3 -con pruebas masivas- no ha comenzado, a diferencia de los casos de Pfizer, Moderna o AstraZeneca. Los efectos adversos y peligros para la salud humana, bajo la lupa.

Fuera del Kremlin, la respuesta a la vacuna de la Covid-19 no es la más optimista - AP

El anuncio de Vladimir Putin sobre la Sputnik V, la primera vacuna registrada a nivel mundial contra la Covid-19, desató más dudas que certezas fuera del Kremlin. Gobiernos (con Estados Unidos y Alemania a la cabeza), la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) y la comunidad científica cuestionaron la falta de pruebas que acrediten la seguridad en humanos, el salteo de la fase 3 -testeo a gran escala- y los eventuales riesgos para la salud.

A diferencia de la empresa Moderna que, por ejemplo, entró en la etapa final con 30.000 voluntarios, menos de 100 personas habían recibido oficialmente la vacuna rusa, por lo que su uso generalizado podría ser peligroso, dijo la Asociación de Organizaciones de Ensayos Clínicos en una carta enviada al ministro de Salud, Mikhail Murashko.

“¿Por qué todas las corporaciones siguen las reglas, pero las rusas no? Las reglas para realizar ensayos clínicos están escritas con sangre. No se pueden violar“, expresó por teléfono Svetlana Zavidova, la directora ejecutiva de la ACTO (por sus siglas en inglés).

“Esta es una caja de Pandora y no sabemos qué pasará con las personas inyectadas con una vacuna no probada”, alertó al ser consultada por Bloomberg.

Investigadores y compañías farmacéuticas de otros países, incluidos Estados Unidos, Reino Unido, Japón y China, están compitiendo para desarrollar vacunas. AstraZeneca, Moderna y Pfizer -esta última, con pruebas en Argentina- han comenzado las pruebas de etapa tardía para las vacunas Covid-19, y los resultados iniciales de algunos de los ensayos en humanos se esperan para octubre.

Moscú (Rusia), durante la pandemia de coronavirus - AFP

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reaccionó con prudencia al anuncio realizado por Rusia sobre el desarrollo de una vacuna contra la Covid-19 y recordó que la “precalificación” y la homologación de una vacuna pasan por “procedimientos rigurosos”.

“Estamos en contacto estrecho con los rusos y las discusiones continúan”, puntualizó Tarik Jasarevic, portavoz de la OMS, durante una videoconferencia de prensa.

“La precalificación comprende el examen y la evacuación de todos los elementos de seguridad y de eficacia requeridos recopilados durante los ensayos clínicos”, recordó.

La mirada de dos argentinos

“Es excelente que haya una vacuna más que parezca funcionar, cuantas más vacunas haya mejor para todo el mundo”, dijo hoy a Télam Radio el biólogo molecular argentino, Ernesto Resnik, quien reside en Minnesota, Estados Unidos.

El hombre, que también es biotecnólogo, advirtió que lo que “anunció (Rusia) es un poquito distinto a lo que parece ser”.

”Rusia aprobó una vacuna que todavía no fue aprobada en fase tres, que es cuando se prueba inmunidad con miles de personas, estamos hablando de 20 o 30 mil personas y se verifica que la vacuna protege del virus y es relativamente inocua”, reiteró.

Pese a eso, el científico aseguró que “no sabemos mucho hasta ahora de la vacuna rusa, porque no se publicaron resultados, pero lo que sabemos es que en la fase anterior (la dos), fue efectiva en producir inmunidad en las personas, aunque son pocas”.

”Rusia lo hace (el anuncio) por motivos políticos, posiblemente internos, para dar tranquilidad a su población ya que tuvo miles de infectados y es una maniobra geopolítica, que es la de posicionarse como la primera vacuna aprobada del mundo”, consideró. Rusia ha registrado hasta ahora 897.599 casos de coronavirus, incluidas 15.131 muertes.

Preocupa la falta de información científica y el salteo de fase 3 que hizo Rusia - AP

Martín Hojman, médico infectólogo del hospital Rivadavia (CABA) y miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), afirmó que el anuncio de Putin sorprendió mucho porque “no están especificados en ningún lado los estudios que se realizaron sobre esta nueva vacuna”.

”Uno cuando hace una investigación científica debería registrarlo en la Organización Mundial de la Salud (OMS); por eso, lo que se puede llegar a interpretar es que están por ingresar a la fase 3 como las vacunas de China, Estados Unidos y Oxford”, agregó.

”Es un error apurar las fases porque puede haber complicaciones, la fase dos busca efectos adversos en poca población; la uno y dos miden seguridad, buscan que no haya efectos adversos graves y cuando no se ve en ningún paciente, se empieza a hacer en poblaciones más amplias y en diferentes grupos de población”, detalló Hojman.

El especialista lamentó que “toda la información científica se esté usando de manera política por todos” e instó a que “se cumplan las fases como corresponde y que la salud pública mundial esté por encima de pujas políticas, regionales, de poder o económicas”.

”Cuando mezclás la política con la salud, perdemos todos”, finalizó.

Alemania y EE.UU. también tienen dudas

Después de los dichos de Putin, se expresó el ministerio alemán de Salud con fuertes críticas. Una portavoz declaró este martes sus dudas sobre la “calidad, la eficacia y la seguridad” de la vacuna Sputnik V contra el nuevo coronavirus.

“Hay que demostrar que la relación utilización-riesgos de la vacuna es positiva antes de que sea difundida para un gran público”, subrayó la vocera de la cartera de Salud, que precisó que Berlín no tiene contactos con los rusos al respecto.

En tanto, en diálogo con la cadena ABC, el secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Alex Azar, informó hoy que para diciembre su Gobierno estima tener lista su propia vacuna -hay seis avanzadas- e indicó que “lo importante no es ser el primero en tener una vacuna, sino que sea segura y efectiva”, en un intento por minimizar el avance en esta “carrera” de Rusia.


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