7 de febrero de 2026 - 11:35

Aprendió a leer a los 2 años, se graduó a los 11 y su padre dejó todo para acompañarla a la universidad

Rafael Perales abandonó su carrera como abogado cuando su hija tenía solo un año. Hoy, la niña prodigio inicia su carrera universitaria tras graduarse del college.

Alisa Perales no es una niña común. A los 2 años ya sabía leer y a los 11 ya está lista para cursar informática en la Universidad de California. Detrás de su éxito se encuentra Rafael, su padre soltero, quien tomó la decisión radical de abandonar su profesión para dedicarse exclusivamente a potenciar el talento de su hija desde la cuna.

La historia ha captado la atención mundial no solo por su precocidad académica, sino por la estructura familiar que permitió este avance meteórico. En mayo pasado, con apenas 11 años, la niña se graduó del Crafton Hills College de California, obteniendo dos títulos de grado asociado en matemáticas y ciencias generales.

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Este hito es el resultado de un plan diseñado hace una década. Su padre, Rafael Perales, un abogado que hoy tiene 51 años, decidió dejar su carrera profesional cuando Alisa tenía apenas un año de vida. Como padre soltero, Rafael estaba convencido de que dedicarse por completo a la educación de su hija era el camino correcto, a pesar de las dificultades económicas que esto podría haber implicado.

El drástico cambio de vida de un padre soltero

Para Rafael, la jerarquía de importancia en su vida es clara: "Los niños son lo primero. Ella está por encima de todo, incluyéndome a mí". Esta filosofía lo llevó a situarse "bastante abajo en la lista de cosas importantes", priorizando el desarrollo intelectual de Alisa sobre su propio crecimiento profesional.

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Para sostener económicamente a la familia tras dejar su empleo, Rafael recurrió al arriendo de una propiedad comercial que posee en Yermo, California. Al momento de tomar esta decisión, su hijo mayor ya no vivía en el hogar y trabajaba como aprendiz de gasfiter, lo que facilitó que Rafael pudiera concentrarse exclusivamente en los estudios de la pequeña.

Una niñez entre libros y amigos del barrio

El desarrollo de Alisa fue vertiginoso desde sus primeros pasos. Bajo la educación en casa impartida por su padre, la niña ya sabía leer a los dos años. Su ingreso a la educación superior no esperó a la adolescencia: a los ocho años ya estaba cursando estudios en el college, lugar del que se graduó este año.

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A pesar de su capacidad intelectual, Rafael se aseguró de que Alisa no perdiera el contacto con su entorno infantil. La niña ha mantenido actividades propias de su edad, como compartir y jugar con sus amigos del barrio después de sus clases académicas.

El futuro: una startup y el sueño de la informática

Ahora, Alisa se prepara para un nuevo desafío en la Universidad de California, Riverside, donde estudiará licenciatura en informática. Su objetivo es claro: conocer gente nueva, hacer amigos y, tras graduarse, fundar su propia startup tecnológica.

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Rafael no planea alejarse en esta nueva etapa. Su rutina diaria consistirá en esperar a su hija en el campus mientras ella asiste a clases. Incluso sueña con ser el cofundador de la empresa que Alisa planea crear en el futuro. Al ser consultado sobre un posible regreso a la jornada laboral tradicional, el padre es tajante: por ahora, su trabajo es el éxito de su hija.

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