26 de octubre de 2026 - 17:50

A los 71 años gastaron 1,7 millones en renovar su casa: "Así nos preparamos para la vejez"

Tras cuidar a sus padres, una pareja transformó la casa de al lado en un hogar adaptado de 400 m² para evitar escaleras y conservar su autonomía.

A los 71 años, Bonnie y Hunter Moore tomaron una decisión poco convencional para planificar su retiro en Nashville, Tennessee. En lugar de achicarse o mudarse a un complejo para adultos mayores, invirtieron 1,7 millones de dólares en transformar la casa contigua a la suya en una residencia diseñada para garantizar su independencia.

Los Moore vivían desde 1983 en la casa donde criaron a sus dos hijos, pero la distribución en varios niveles comenzó a volverse un obstáculo para su vida cotidiana. Tener el dormitorio y el estudio en la planta alta planteaba un riesgo para los años venideros que prefirieron anticipar antes de perder movilidad.

La lección familiar que impulsó la reforma y el rediseño total

El motivo central detrás de esta obra no fue solo el confort, sino la prevención estratégica. La experiencia de haber cuidado a sus padres ancianos les enseñó cómo las barreras arquitectónicas aceleran la pérdida de autonomía en la vejez. Por eso, el proyecto priorizó eliminar las escaleras de la rutina diaria, concentrando la suite principal, la cocina y los espacios sociales en la planta baja.

La solución estuvo justo al lado de su puerta. En 2007, la pareja había comprado la propiedad vecina de 130 metros cuadrados por 360.000 dólares para destinarla al alquiler. Para este proyecto, demolieron casi toda la estructura original y construyeron una ampliación trasera que llevó la superficie total a 400 metros cuadrados.

Arquitectura adaptada en un barrio histórico sin perder la vida social

Al estar situada en una zona histórica, las normativas locales exigieron mantener intactas la altura de la fachada original y la posición de las ventanas. Sin embargo, el interior fue rediseñado junto a profesionales especializados en rehabilitación histórica y accesibilidad. Las obras duraron un año y medio, periodo en el que siguieron viviendo en su casa anterior observando los avances desde la ventana.

El diseño final demuestra que adaptar una casa para envejecer no implica aislarse ni renunciar a recibir visitas. La nueva distribución cuenta con cuatro dormitorios, cuatro baños completos y dos aseos, dejando el piso superior exclusivamente para hijos y nietos cuando van de visita. De este modo, aseguran su independencia cotidiana sin sacrificar los encuentros con amigos y familiares.

LAS MAS LEIDAS