26 de octubre de 2026 - 17:30

Mauricio, de 37 años, dejó Buenos Aires para vivir en una casa de barro en el monte: "Acá los tiempos los pone uno"

El extécnico de una fábrica automotriz junta agua de lluvia y levantó su hogar con quincha en Traslasierra sin servicios de red.

Tras sufrir un accidente en moto que cambió su perspectiva, Mauricio renunció a la fábrica de autos Fiat en Buenos Aires. A sus 37 años, decidió mudarse con su familia a La Paz, en el valle de Traslasierra, para construir su casa de forma autónoma, lejos de la vorágine urbana y las jornadas bajo relación de dependencia.

Sin conocimientos previos de arquitectura ni albañilería, empezó a levantar su vivienda utilizando quincha, una técnica tradicional a base de madera, paja y barro. Como el terreno en el monte cordobés carece de servicios públicos de agua y electricidad, instaló un desagüe para recolectar agua de lluvia. Para la energía se apoya en un pequeño panel solar, mientras que la primera estructura que erigió en el lugar fue un horno de barro para cocinar sus alimentos.

Cómo subsistir sin un sueldo fijo en el monte

El engranaje que sostiene esta transición no depende de grandes ahorros, sino de una reconfiguración de las habilidades personales y la percepción del riesgo. En lugar de entender la falta de un trabajo corporativo como una amenaza, Mauricio utiliza el miedo como un impulso para no quedarse en la conformidad. Su esquema de subsistencia se apoya en diversificar labores de jardinería, cocina y reparaciones, confiando en que la voluntad y las herramientas propias generan ingresos continuos.

Priorizar el tiempo familiar sobre el ritmo urbano

El objetivo central de la mudanza es ganar calidad de vida y compartir más tiempo con sus tres hijos. Años atrás, había escrito la meta de estar autojubilado antes de cumplir los 40 años para vivir con tranquilidad en el campo. Hoy asegura que el cambio requirió soltar la comodidad y aprovechar de manera directa los recursos naturales del entorno.

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