Hay coincidencias plenas entre los dirigentes. El lapso que media entre las PASO realizadas ayer y el de las elecciones generales de octubre, será utilizada por los sectores para profundizar los planteos en la búsqueda de soluciones para la actividad vitivinícola.
Un rápido repaso sobre qué buscan los sectores permite determinar que las prioridades se centran en la necesidad de incrementar el ingreso de los productores y, paralelamente, recuperar las exportaciones y volver a crecer en el plano internacional, especialmente en los vinos de precios bajos y medios, que son los que más han sufrido por la pérdida de competitividad en los últimos años.
"El panorama que se le presenta a la industria es bastante complicado, porque en el fondo, más allá de la mala distribución del ingreso, que está afectando esencialmente a los productores. Es que estamos perdiendo posibilidades hacia afuera, en los mercados externos", señaló preocupado un dirigente del sector, quien agregó que los números demuestran que las exportaciones se están también complicando.
Puso como ejemplo la caída en las exportaciones a Canadá, el segundo mercado de los vinos argentinos en el exterior, después de Estados Unidos. En ese país -indicó- quien permite el ingreso de bebidas alcohólicas es un monopolio estatal.
"Ese monopolio -dijo el dirigente- compra a quienes venden más barato. Los argentinos nos hemos ido a los vinos más caros, que es la franja en la que somos competitivos, pero estamos cayendo en los de medio y bajo precio, porque allí perdemos competitividad".
Lo que está sucediendo con Canadá se traslada a otros mercados. Uno de los mayores problemas se da con la caída en el consumo interno de vinos de países europeos, esencialmente España, Italia y Grecia, que son los que más han sufrido la crisis económica.
Sólo a modo de ejemplo podemos señalar que en España el consumo cayó de 40 a 15 litros anuales per cápita, lo que les deja un saldo exportable mayor que lo venden a precios más bajos.
En los hechos, se trata de millones de litros que se vuelcan a las exportaciones y en muchos de los casos con "ventajas" impositivas que en el fondo esconden los subsidios prohibidos por la Unión Europea.
"El tiempo que resta para profundizar los planteos no es muy amplio, porque tenemos desde ahora hasta el 27 de octubre, que son las elecciones generales. De allí en adelante, con el resultado de las elecciones puesto, nos será muy difícil alcanzar soluciones", dijo el dirigente consultado, quien agregó que "a pesar de que hemos logrado bastantes cosas, no hemos alcanzado los objetivos buscados.
Comparados con otros sectores, es muy factible que hayamos avanzado con los 80 millones de pesos por la Proviar II, los 50 de Proviar I, los 130 millones por impuestos internos y el 2,5 por ciento de las exportaciones, pero eso no es suficiente para influir sobre la macro. Ha sido interesante para la generación de programas o para que los Estados colaboren con la campaña de promoción.
También logramos avances en la gestión institucional, como la ley de Vino Nacional o la posibilidad de incluir el jugo de uva dentro de las gaseosas para aliviar el tema del mosto. Pero, en el fondo, los problemas continúan y un amplio sector, especialmente el de los productores, está sufriendo las consecuencias", se indicó.
A modo de queja, el dirigente vitivinícola señaló que todo lleva a indicar que el Estado nacional "no se ha enterado" que, con muy poco, la industria podría potenciarse y puso como ejemplo el aumento en los reintegros.
"Es un tema muy sencillo y que esta industria podría aprovechar", destacó, agregando que "hay que tener cuidado, porque el malestar que ha ido acumulando la industria es bastante grande, sobre todo en los segmentos en los que nadie se quejaba. Sólo habría que hacer un sondeo entre los productores y los propietarios de las bodegas pequeñas y medianas para tomar conciencia de la seriedad del problema…".
Reuniones
Los sectores ya están conversando. "Lo hacemos todos los días", dijo un dirigente, asegurando que ahora ha llegado el momento de hacerse escuchar por las autoridades. Lo harán primero con el gobierno provincial y después intentarán llegar al nacional, "porque después de octubre será difícil que nos escuchen".
En ese marco, destacan que esencialmente lo que la industria requiere es lograr la competitividad en el sector externo, que es la que permite derivar los stocks tanto en los vinos a granel como en los de precios medios y bajos y también del mosto.
Se indica también que, de no alcanzarse soluciones antes de octubre, la situación se complicará, porque ese mes ya se tendrá un mapa de lo que puede llegar a ser la próxima cosecha. "¿Qué va pasar si tenemos una muy buena brotación y la cosecha de 2014 sea superior o igual a la de este año?", se preguntó la fuente consultada.
Para los dirigentes, si todo el malestar se concatena, entre la inquietud de los de arriba (los bodegueros) y los de abajo (los productores) se puede llegar a generar una situación compleja porque los reclamos de las bases superarán a los dirigentes.
"Es por eso que debemos poner énfasis en mantener el mercado interno y recuperar todo lo que hemos perdido y volver a crecer en las exportaciones. En las actuales condiciones, esas variables son imposibles de alcanzar" y dejaron traslucir su desconfianza en que los índices de inflación puedan reducirse.
"Es real que con motivo de las elecciones el Gobierno está incentivando el consumo y ello genera inflación, pero no sabemos si tiene las herramientas que permitan, después de octubre, controlarla", se indicó.
A modo de cierre, el dirigente de la entidad gremial empresaria destacó que "todo esto lo hemos estado conversando con las entidades. Si no actuamos antes fue para que no digan que aprovechamos la coyuntura electoral, pero también somos conscientes de que no podemos seguir quedándonos callados. La situación es seria y preocupante y puede profundizarse si hay problemas con el precio internacional del mosto", concluyó.
