En ambos casos el diferimiento les impidió licuar sus módicos poderes territoriales (así habría sucedido tanto con la amplia victoria radical, como con la pésima performance demócrata) y, por el contrario, su aislamiento les permitió enfrentar este nuevo turno electoral con un mejor posicionamiento. Fayad, luego de la catástrofe que significó la aventura que emprendió junto a Roberto Iglesias y Mariana Juri, y tras el contundente respaldo que obtuvo Julio Cobos en agosto y en octubre, quedó cercado en su propio palacio.
A tal punto que (bajo la excusa de la “unidad”) se vio obligado a forzar un acuerdo con la conducción partidaria que antes denostaba para compartir una lista común que al menos le garantizara la reelección de su hombre fuerte en el Concejo Deliberante: Rodolfo Suárez. Casi nada, pero demasiado para la situación de debilidad política en la que quedó tras las PASO.
Difonso, por su parte, copió la estrategia de diferenciación del capitalino, y la llevó hasta el extremo de pegar un portazo con el Partido Demócrata. Seducido por Sergio Massa, el sancarlino aprovechó la distensión veraniega para anunciar su pase al Frente Renovador, espacio que pelea por convertirse en la nueva cara del peronismo en las postrimerías K. Desde el massismo, Difonso enfrenta esta elección con la esperanza de ofrecerle a su nuevo líder una victoria en el interior del país, la primera fuera de la provincia de Buenos Aires, en un distrito donde no sólo los demócratas miran con agrado la construcción del diputado nacional y ex intendente de Tigre.
Son intensas las señales que (obviamente) desde el propio peronismo emanan en esa dirección, aunque con un dato nuevo en el último tiempo. A los nunca negados coqueteos del lujanino Carlos López Puelles, se suman los indicios de otros ex compañeros de ruta en la administración de Celso Jaque, como es el caso de su ex hombre fuerte, el sanrafaelino Alejandro Cazabán quien, en declaraciones periodísticas, cuestionó con dureza al kirchnerismo (y, por ende, a Pérez) y dio crédito futuro al planteo massista. ¿Podrá seguir ese mismo camino la recientemente expulsada del bloque oficialista de Diputados, la también sureña y “cazabanista” Evangelina Godoy?
Expectantes, tanto Fayad como Difonso apuestan a enfrentar la antesala de lo que significará la dura disputa de 2015 con otra fortaleza que la que hubieran tenido de haberse atado a las dispares suertes de sus respectivos partidos.
Agrupamiento radical
En Capital, los sondeos y los humores de campaña dan cuenta de que la victoria será del radicalismo. Pero esta vez, nadie arriesga grandes vaticinios: dicen que aún hay un 20% de indecisos. Como se dijo, Suárez el actual presidente del Concejo Deliberante, encabeza la lista UCR 3 (que además cuenta con el respaldo de la Coalición Cívica -Ari y de Libres del Sur), cuyos presagios más pesimistas, aquellos que surgen de las encuestas de la oposición, le asignan un “piso” electoral cercano a 35%. Los temores de sus rivales pasan porque en la recta final, el aparato municipal, aceitado desde 1983, pise el acelerador y logre una diferencia que lo acerque a 50% que ha obtenido en las últimas contiendas.
En Capital se renuevan 6 bancas, de las que el radicalismo expone 3 propias y una de su aliado ARI. En el núcleo duro del vitismo, están convencidos de que obtendrán 4. De las recorridas por las secciones aseguran haber recogido gran empatía por el delicado estado de salud del intendente, pero además agregan que “no hay barrio donde no haya una obra emblemática del Viti”. Pese a su tratamiento, Fayad ha participado en el diseño y en el monitoreo cotidiano de la campaña, lo que da cuenta de su intensidad política, al margen de la desastrosa experiencia de la lista 8 del Partido Federal. A ello los radicales suman que la reunificación partidaria ha sido bien vista por los capitalinos, aunque tampoco descartan captar parte del voto demócrata que no se siente representado por el macrismo.
A tal punto es la confianza que en un inédito clima de “unidad partidaria”, hasta han paseado a Cobos por la Capital para consolidar preferencias de los electores vitistas y cobistas que abundan en el distrito. El abrazo de ayer entre ambos, deja dudas sobre su sinceridad, pero eso no lo exime de ser una señal política contundente, como otras que antes existieron y que luego se olvidaron. De todas formas, y más allá de los porcentajes, lo que también aflora es que luego de esta elección comienza la carrera por la sucesión municipal. Una disputa que ya tiene a varios anotados: al propio Suárez (si Fayad no decide lo contrario), a dos históricos como Gabriel Fidel y la Juri, y a otros nuevos como es el caso de Andrés “Peti” Lombardi, (hombre de confianza de Alfredo Cornejo en el departamento).
Está claro que, previo a ello, el radicalismo deberá vérselas con el último fenómeno de la política local: el Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT), representado por Macarena Escudero. El FIT tendría una intención de voto cercana a 15% según los mismos sondeos opositores. Sin embargo, la pelea no sólo es por izquierda, también lo será por derecha, con la reaparición del Pro, quien postula a Gustavo Senetiner, un joven que bendición de Mauricio Macri mediante, busca aportar al proyecto presidencial del jefe de Gobierno porteño (ayer sus partidarios lo daban superando al FIT en las encuestas) y hacer pie en una provincia que hasta el momento le ha sido esquiva.
Tanto por sus propios errores como por su problemático vínculo con el PD que aún no se entrega del todo a sus propósitos y duda entre apoyarlo o irse con Massa. Que en esta instancia el PD haya declinado a encabezar la lista a favor del macrismo (en un municipio donde históricamente el PD ha sido muy fuerte), da cuenta de la profunda crisis de los demócratas.
La situación del peronismo capitalino tampoco se salva de la sorpresa. Parece resignado a cumplir un papel testimonial y apenas se conforma con renovar la única banca que actualmente posee de la mano de otro joven postulante: Sebastián Tapia. Más aún, el único dirigente con algún nombre que ha salido a respaldar las posibilidades del justicialismo capitalino es el ex ministro de Seguridad de Jaque y Pérez: el ciurquista Carlos Aranda.
También es llamativo el rol del socialismo que si bien busca renovar la banca de Alberto Montbrun, cuyo mandato concluye, aparece con probabilidades muy lejanas de conseguirlo. Al parecer, la legislativa no fue suficiente lección, y pese a los acuerdos en ciernes entre la UCR y el FAP (el 22 de abril se presenta el frente electoral nacional), el Partido Socialista en Mendoza insiste con competir en soledad bajo la candidatura del arquitecto -radical- Ricardo Ponte.
Avenida Difonso
En San Carlos se ponen 5 bancas en juego. La ingeniería electoral de Difonso es, por lo menos, audaz. Sus concejales van en 6 listas idénticas, “espejos” según la jerga electoral de un polémico artilugio de la vieja política donde la sumatoria de sellos no hace más que confundir la voluntad del elector con la única intención de sumar votos. Así, el jefe comunal quiere simbolizar la multiplicidad de respaldos y de partidos o agrupaciones disímiles que lo acompañan. Aunque los nombres de los candidatos sean -en todos los casos- los mismos.
El oficialismo (demócrata-massista) pone en juego una banca y se ilusiona con ganar dos.
La UCR expone dos y su meta es conservarlas. El PJ también arriesga dos pero los observadores locales creen que sólo podrá renovar una. ¿En qué basan esta predicción? En las escisiones que a través de otras dos listas, la del Partido Federal donde se han agrupado los seguidores del ex intendente peronista Mario Guiñazú y la de Kolina, suponen le quitará votos al Frente para la Victoria.
Una de las puntas de análisis será, con los resultados puestos, ver la cantidad de votos que en el conglomerado de las listas “espejo”, obtenga la boleta más fiel a Difonso (la del Frente Renovador) y la que propiamente encarna a sus aliados de PD-Pro. Un dato de color que muchos dirigentes del departamento y de la Provincia mirarán con atención.
Por lo pronto, hay quienes plantean que esta elección en el departamento es Massa vs Cobos. Sin embargo, más allá de los augurios y las concreciones, Difonso también está tranquilo y confiado. En San Carlos, la oposición también admite que está al menos 7 puntos por debajo de la intención de voto de las listas oficialistas. La UCR sólo se ilusiona cuando recuerda el resultado de las legislativas del año pasado, donde obtuvo en ese departamento 57%. De allí, la presencia de Cobos en los últimos días y el probable cierre de campaña con la presencia del diputado nacional y presidenciable radical.
Si esa victoria massista se produjera, desde el entorno del intendente creen que “no se le abre una puerta, sino una avenida...”. No sólo porque, consideran, será el referente de Massa en Mendoza, sino que sus posibilidades se expanden hasta, incluso, posicionarse como candidato a la gobernación en 2015. Un año y un número del que nadie habla pero que para muchos ya es una obsesión.