28 de junio de 2013 - 23:14

Mentor o tutor médico

Actualmente la sociedad toda carece de mentores o tutores verdaderos, y el conglomerado médico no escapa a este déficit, en especial el de posgrado, sostiene el autor de esta nota.

Los términos mentor o tutor connotativamente pueden ser intercambiados por guía, maestro, preceptor, entrenador, instructor y definen a personas que ayudan a otras (discípulo, alumno, aprendiz, residente) a ser lo mejor que ellas pueden, desarrollándoles al máximo sus potencialidades sin pedir nada por tal hacer.

Los guías se presentan socialmente como padre, docente, religioso, socio, amigo, para cumplir con la tarea anteriormente definida.

Lo tradicional

El tutor o maestro en medicina se aproxima a un honorable padrinazgo o patronazgo, en el que un profesional con experiencia toma a su cargo a un iniciado (persona con grado) y lo prepara en una disciplina.

A menudo (habitualmente) sucede que un padrino (no santo) está interesado en sostener su feudo luego de su retiro y la mejor forma es colocando a un discípulo en los niveles ejecutivos, siempre que éste pueda ser influido por el maestro.

Otro sesgo en el patronazgo no honorable es el favoritismo corruptocrático, que determina el avance injusto de un protegido, hecho condenable pero común en nuestra sociedad actual.

El fenotipo del mentor o tutor tradicional es de hombre paternalista, autoritario, estricto, austero y protector que posee a su cargo discípulos a los cuales cree que sólo él puede elevar.

El perfil del discípulo tradicional es de un subordinado obediente, hijo favorito (el adulador), hombre de compañía que piensa de modo semejante y responde al poder y órdenes del tutor.

Lo actual

Las relaciones mentor-discípulo médicos se han modificado existiendo responsabilidades para ambos actores que surgen de la conducta interpersonal y profesional bidireccional, la cual se desarrolla y evoluciona durante el tiempo de entrenamiento.

El discípulo es una persona, hombre por sí mismo, con pensamiento libre que es ayudado a hacerse tomando como modelo al mentor, al cual respeta y desea emular.

El mentor transfiere y transmite su capacidad inspiradora, permitiendo el desarrollo de las capacidades de los discípulos. Ser mentor o tutor no implica establecer relaciones obligadas con los dirigidos, éstas se basan en la confianza, el compromiso y la generosidad.

El tutor o mentor médico debe incorporar a su cultura el proceso de enseñanza-aprendizaje, para desarrollar en forma eficiente las habilidades de los dirigidos, alcanzando los objetivos sin coartar la libertad de pensar y decidir de los discípulos.

Un mentor o tutor médico debe poseer una serie de cualidades, las cuales en forma aislada no son suficientes pues todas resultan indispensables, y estas son:

* Estimular, atendiendo la diversidad de motivos que inciden y definen la conducta en los discípulos, sus actitudes, intereses y posibilidades. Existen diferentes métodos válidos para activar los distintos talentos de los dirigidos, siendo el esfuerzo honesto el valor primario a enseñar. Lo que no puede admitirse es hacerlo a través del miedo, las amenazas o los sobornos.

* Favorecer el descubrimiento guiado. Para desarrollar las habilidades de los discípulos es necesario hacerles tomar riesgos y cometer errores calculados, pues con la tutela sabia, no restrictiva, aprenderán a resolverlos y crecerán por sí mismos.

* Incrementar la autoestima de los guiados en un marco de realidad y honestidad, resaltando lo lesivo de la arrogancia y la soberbia.

* Enseñar con el ejemplo. Será coherente en las palabras y las acciones, al igual que en la defensa de valores y creencias. Ser auténtico con alta competencia ética.

* Aconsejar como guía y apoyo. Escuchará a los dirigidos para luego poder dar el parecer más apropiado, el que siempre será el resultado de emplear el sentido común y el juicio crítico.

*Adecuar los objetivos. Fijará exigencias en el desempeño de los discípulos, las cuales incrementará en forma paulatina para desarrollar el potencial de los dirigidos y no crear frustraciones.

* Disciplina en el estudio y la práctica permanente de la profesión, para dar lo mejor de sí a los discípulos.

*Humildad. Brillar, pero a través de la luz de los discípulos. Al verdadero guía no le preocupa de quién es el crédito, pues está interesado en el crecimiento de los dirigidos y desea que éstos sean mejor que él.

El resultado

Ser mentor o tutor es uno de los roles más intensos en la vida del médico. Cuando un discípulo reflexiona sobre la relación que vivió con el tutor durante su formación, si fue satisfactoria, se sentirá pleno y en deuda. Si así ocurre, ellos desearán devolver algo de lo que se les brindó y querrán ser guías.

Ésta es la forma de generar nuevos mentores o tutores, quienes perpetuarán el acto de ser educado y educar a otros médicos.

LAS MAS LEIDAS