Se observa en los municipios del Gran Mendoza una intensa tarea de remodelación de paseos públicos y mejoras en las peatonales, con la inversión de importantes sumas de dinero, provenientes de los contribuyentes.
Se observa en los municipios del Gran Mendoza una intensa tarea de remodelación de paseos públicos y mejoras en las peatonales, con la inversión de importantes sumas de dinero, provenientes de los contribuyentes.
Sin duda que es grato que los sitios de uso público sean embellecidos aunque algunos, con reparaciones menores, estaban en buen estado.
Pero falta una acción de gobierno que afronte los graves problemas que tiene el área metropolitana de Mendoza y que no se puede resolver a escala de los municipios.
Hace tiempo que se han desbordado los límites jurisdiccionales, ante la creciente urbanización que ha borrado la separación física entre la ciudad de Mendoza y las linderas Las Heras, Godoy Cruz, Guaymallén e incluso con Maipú y Luján.
Los problemas de tránsito y transporte son comunes y requieren de políticas metropolitanas que exceden a las municipalidades de estos Departamentos.
El gobernador ha dicho, hace pocos días que, en una sociedad desarrollada, los ricos usan el transporte público. Pero en una sociedad desarrollada existe un transporte público de calidad del que carecemos en el país y en la provincia y que hace inevitable el uso del automóvil particular a pesar de los congestionamientos de tránsito y las dificultades para estacionar, porque tampoco la infraestructura para la circulación del parque automotor ha acompañado su crecimiento.
Hace un tiempo el que esto escribe recordó, en una nota en este diario, las propuestas de modernización urbana planteadas en el gobierno del doctor Rodolfo Corominas Segura, hace casi ochenta años.
En el mismo se proyectaba la Avenida de Acceso Parque, construida; la avenida Costanera y obras nunca encaradas como la conexión de la Avenida Mitre, debajo de la plaza Independencia; una avenida de tránsito rápido sobre la Belgrano, llevando las vías de ferrocarril hasta la estación San José; la prolongación de las avenidas Las Heras y Godoy Cruz hasta la costanera.
Como vemos, obras pendientes, pues sólo en parte se cumplió este ambicioso programa, por la mala costumbre de trabajar para el día a día, en vez de construir para el mediano y largo plazo.
Hoy un programa, para resolver los problemas del área metropolitana de Mendoza, pasa por obras dentro de la ciudad y otras que aseguren la distribución de los caudales de tránsito y logre mejoras cualitativas en el transporte para todos los habitantes de la misma.
Sigue siendo necesario encarar la prolongación de las avenidas Las Heras y Godoy Cruz, hacia el este, para disminuir la congestión de los actuales accesos al centro de la ciudad, como terminar, de una vez, de construir la conexión entre la avenida Godoy Cruz y su continuación Sáenz Peña hacia el oeste y la conectividad con las urbanizaciones linderas al Cerro de la Gloria.
El Metrotranvía debe ser prolongado hacia Luján de Cuyo, hacia Maipú y a Rodeo del Medio y, por la otra punta, hasta el Plumerillo. El incremento de frecuencias que debe afrontarse para contar con un servicio de buena calidad implica la construcción de un viaducto dentro de la ciudad de Mendoza, conectando las calles que interrumpen las vías, evitando riesgos para autos y peatones en los cruces existentes y liberando la traza para ensanchar la avenida Belgrano y prolongarla hacia el Norte. En el resto de la traza habrá que construir pasos a distinto nivel.
Mendoza requiere una autopista de circunvalación. Es la mejor manera de canalizar y distribuir los flujos de tránsito entre los distintos accesos.
En el mismo sentido la prolongación del Acceso Sur hasta Bermejo, significaría un notable alivio al tránsito de la Costanera, porque los vehículos que vienen del sur y del este hacia el Aeropuerto, a Lavalle y a San Juan circularían por esta autopista.
Fondos que hoy se emplean en el "maquillaje" de paseos deben ser utilizados en obras que cambien la vida de la gente, como lo es acortar tiempos de viaje, incrementar la seguridad vial, reducir costos como el derroche de combustible que producen las congestiones y las mejoras en el transporte público que incentivan su uso en desmedro del auto particular.
La financiación de la mejora del servicio público de transporte, del que la prolongación del Metrotranvía y su mayor oferta debe ser uno de los ejes, tiene que basarse en el aporte que desde el uso del auto particular debe hacerse.
Es necesario entonces implementar el pago de una tarifa para circular en los accesos a la ciudad de Mendoza cuyo destino debe ser exclusivamente dedicado a financiar las mejoras en los servicios públicos. Así no se coarta la libertad de nadie de trasladarse en el medio que quiera, pero esto implica un aporte al mejoramiento social.
Son muchos los problemas que se afrontan en estos espacios urbanos, que han sobrepasado los antiguos límites. Una de las falencias de la política ha sido no preverlos. Tampoco imaginar e implementar las reformas institucionales que posibiliten la solución de las enormes falencias resultantes de la conformación de estos conglomerados.
Las dirigencias han dedicado demasiado tiempo en promover reformas constitucionales que les posibiliten la perdurabilidad en el poder, en vez de plantear el debate sobre cómo gobernar mejor las áreas metropolitanas y la posibles reformas institucionales que ello requiere.
Pero, la necesidad de discutir sobre estos desafíos, no implica esperar o postergar obras que deberían encararse ya.