7 de febrero de 2014 - 01:25

Los mendocinos del siglo pasado

Un sentido recorrido por el pasado de Mendoza, desde el recuerdo de quien es testigo de los grandes cambios producidos en las últimas décadas.

En nuestra ciudad Capital del siglo pasado cuando caminábamos por calles o parques se disfrutaba el clima, las ciudades arboladas, acequias con aguas saltarinas (sin basura) y bellezas naturales que ofrecían un placentero paseo sin riesgos, corridas o peligros de tránsito, contrariamente a la inseguridad, imprudencias y falta de respeto que reina en la actualidad, en medio de una vida apurada de ciudadanos desconocidos.

El progreso ha operado cambios que nos obligan a compartir otro ritmo en calles, casas y edificios que cuentan con servicios de ultima generación, lo que a las personas mayores nos permite traer al recuerdo que éramos más felices sin tanta tecnología, sin la invasión de celulares, computadoras o del formidable adelanto de la televisión; sin ellos las anteriores generaciones no la pasábamos mal, en medio de un ambiente más lento.

Como si fuera un cuentito les comentaré que la Casa de Gobierno, Municipalidad de la Capital, muchas reparticiones públicas funcionaban en antiguos edificios o viejas casonas que habían pertenecido a tradicionales familias mendocinas. Colegios primarios que lo hacían en cómodas casas ubicadas en la calle San Martín por donde transitaban todas las líneas de colectivos y también el tranvía que hacía el recorrido de Godoy Cruz a Las Heras, atravesando un centro que concentraba todas las actividades.

Éste ha sido el introito para contar, a los ciudadanos de menos de cincuenta años y a la optimista juventud mendocina, que la Casa de Gobierno estaba emplazada a trescientos metros de la avenida San Martín o sea en un antiguo edificio frente a la plaza Independencia, más precisamente en calle Rivadavia, entre Patricias Mendocinas y Mitre, en la manzana que compartía terrenos con la Jefatura de Policía de la Provincia cuya entrada principal estaba en la esquina de Patricias y Montevideo.

Porque el actual edificio de la Casa de Gobierno se inauguró en 1951, en el moderno Centro Cívico trazado sobre los terrenos de la histórica Quinta Agronómica, rodeada de viejos viñedos que dieron origen a la actual Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Cuyo. Transcurridos varios años, los terrenos fueron donados al gobierno nacional para la construcción de la Escuela Normal Tomás Godoy Cruz, que funcionaba en la esquina de San Martín y Amigorena, donde se graduaron las camadas más brillantes de maestros mendocinos del siglo pasado.

La Municipalidad de la Capital tenía su sede en la vieja casona de la esquina de Sarmiento y España que compartía con el Concejo Deliberante sin contar con las comodidades necesarias. Fue cuando el intendente municipal de entonces, doctor Jorge Luciano Peltier, dispusiera la construcción de un nuevo edificio en terrenos del Barrio Cívico con salida a 9 de Julio, el hoy llamado Palacio Municipal inaugurado en 1969 y que cuenta con una cómoda terraza que, por sus dimensiones, permite la realización de actos públicos, presentaciones artísticas y es una atracción turística.

Lo que no muchos saben es que el histórico Teatro Municipal estaba enclavado en la otra esquina de Avenida España y Gutiérrez donde actuaban los más conocidos conjuntos teatrales de Buenos Aires y artistas de gran prestigio nacional e internacional.

El Departamento General de Irrigación tenía su sede central en la esquina de Buenos Aires y Montecaseros y, al finalizar la construcción de su nuevo edificio moderno y funcional, se trasladó a Avenida España 1776, esquina Barcala, donde atiende integralmente.

El Banco Hipotecario Nacional sucursal Mendoza dejó un hermoso edificio de bellas líneas arquitectónicas en la esquina de Gutiérrez y España, donde funcionó hasta que lo privatizaron. Allí ahora funciona el Ministerio de Cultura de la Provincia, donde atiende en los cómodos y elegantes despachos disponibles.

Por su parte, el Banco de Previsión Social atendía en el amplio edificio que oportunamente construyó el Gobierno de la Provincia en la esquina de España y Gutiérrez frente a la plaza San Martín.

Cuando fue fundado, en 1800, se denominaba Caja de Prevención y Asistencia, más conocido como Banco de empeños o "montepío" porque se tomaba en empeño muebles, ropas y especialmente alhajas. Lo anecdótico era que mujeres y hombres, cuando terminaban los fríos del invierno, todos los años empeñaban en este banco sus tapados y sobretodos de abrigo y los retiraban al año siguiente porque consideraban que la ropa estaba bien guardada y asegurada por muy poca plata.

La mayoría de la escuelas primarias de entonces estaban regidas por la Ley Láinez, que en Mendoza dependía de la Inspección Nacional de Escuelas, que funcionó en una vieja casona en la esquina de San Martín y Montevideo. Por su tradicional zaguán pasaban directores, maestras y maestros que entraban a hacer trámites de sus escuelas.

El primer Rectorado de la Universidad Nacional de Cuyo ocupaba una casa de dos plantas, en Rivadavia entre San Martín y 9 de Julio, que había sido propiedad del doctor Edmundo Correas, rector fundador de la UNCuyo y que funcionó hasta su traslado al edificio actual en el Parque Gral. San Martín.

La estación central del servicio de Tranvías de Mendoza y la administración de la Cía. de Electricidad los Andes ocupaban extensos terrenos de calle San Martín, entre Morón y la plazoleta Barraquero. En el frente del edificio había un llamativo reloj que se tenía como referencia para ver la hora y ajustar los relojes pulsera.

Con mucha alegría recuerdo el viejo Plaza Hotel de Mendoza, construido en el siglo pasado en la esquina de Sarmiento y Chile por una empresa hotelera internacional que obtuvo la concesión por casi un siglo, con la obligación de construir por su cuenta los edificios necesarios y, al vencimiento, quedaban a beneficio de la Provincia. Así quedó el Plaza Hotel, el Casino y el Teatro Independencia.

Por muchos años, reuniones diplomáticas, diversos actos gubernamentales, culturales y sociales tenían como sede obligada el elegante Salón de los Espejos. La Fiesta de la Vendimia efectuaba la cena previa a la elección de la Reina con la participación de autoridades e invitados distinguidos y el palco oficial se instalaba frente al Plaza Hotel.

El Correo Central de Mendoza tenía su vieja sede en Gral. Paz y Chile, pero el crecimiento de la población mendocina obligó al Gobierno Nacional a proyectar y construir el nuevo edificio de la avenida San Martín y Colón en terrenos donados por la Municipalidad de Mendoza y donde funcionaban los populares baños públicos gratuitos.

Como detalle de nivel cultural, destaco que en la pared sur de la planta baja, el prestigioso artista nacional Amadeo Dell Aqua, motivado por hechos históricos muy caros al pueblo mendocino, pintó una belleza que no puede dejar pasarse por alto cuando se visita el Correo Central.

Como memorioso ciudadano mendocino recuerdo con alegría y frescura que vivíamos felices cualquier día en nuestra querida Mendoza, sin olvidar que fuimos testigos de hechos de trascendencia nacional como el derrocamiento del presidente Hipólito Yrigoyen, en 1930, la muerte de Carlos Gardel, Pascualito Pérez como campeón mundial de box; el asesinato del doctor Carlos Washington Lencinas, el aluvión de 1934 que destruyó la usina eléctrica y parte del Hotel Termas de Cacheuta, calles, puentes y casas; la elección de la primera Reina de la Vendimia -año 1935- que recayó en Delia Larrive Escudero -Godoy Cruz- y el adiós al servicio de Tranvías de Mendoza, cuya línea principal cubría Godoy Cruz, Capital y Las Heras -último viaje que tuve la satisfacción de disfrutar con mi esposa y que hoy es un lindo recuerdo-.

Con el apoyo del Gobierno español, la plaza España fue inaugurada en el año 1948 y la San Martín fue remodelada ampliamente en 1970.

Finalmente deseo recordar la efigie de Fray Luis Beltrán que lucía originalmente en la esquina de San Martín y Córdoba, inicio de La Alameda, conocido en el siglo pasado como "monumento al piola". No era ni más ni menos que Fray Luis Beltrán, fraile franciscano fallecido en 1827, gran colaborador del Ejército Argentino. La base escalonada del monumento daba lugar para que los partidos políticos realizaran sus reuniones y sus oradores se expresaran largamente "bajo el silencioso e inmutable fraile". Esto dio origen a que el lugar se popularizara como "la esquina del monumento al piola".

Las opiniones vertidas en este espacio no necesariamente coinciden con la línea editorial de Los Andes.

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