Mujeres argentinas de la ciencia y la investigación

En Argentina, las mujeres trabajan en numerosos ámbitos. Todas ellas, meritan esfuerzos, sacrificios. Actualmente destacan en ciencias reservadas, prioritariamente, para los hombres y se les reconocen los progresos obtenidos como investigadoras y científicas.

Mujeres argentinas de la ciencia y la investigación
Científicas argentinas galardonadas: Karen Hallberg, física; Andrea Gamarnik, viróloga; Bibiana Vilá, bióloga; Gloria Dubner, astrofísica y Sandra Díaz, bióloga.

El 8 de marzo se conmemora a las humildes operarias que realizaron las primeras acciones de mujeres trabajadoras organizadas contra la explotación a la que eran sometidas.

Desde mediados del siglo XIX las mujeres, mayoritariamente, trabajaban en tareas textiles con extenuantes jornadas y pagas miserables. Como protesta por sus derechos, organizaron manifestaciones. Deseaban satisfacer necesidades en integridad (respeto a su salud física, psíquica, moral, espiritual e intelectual). La sociedad y las autoridades las ignoraron o atacaron por medio de la policía. Conmocionó el hecho sucedido el 5 de marzo de 1909: 140 mujeres murieron calcinadas en la fábrica textil Sirtwoot. Encerradas en el fuego, las llamas las liquidaron. El incendio fue atribuido al dueño de la fábrica. Lo provocó como venganza por la huelga de las obreras.

La historia es conocida: en el Segundo Encuentro de Mujeres Socialista, (Copenhague), se estableció el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. La ONU lo determinó como “Día Internacional de la Mujer Trabajadora” (1975).

En Argentina, las mujeres trabajan en numerosos ámbitos. Todas ellas, meritan esfuerzos, sacrificios. Actualmente destacan en ciencias reservadas, prioritariamente, para los hombres y se les reconocen los progresos obtenidos como investigadoras y científicas. América Latina tiene la mayor proporción de investigadoras a nivel mundial que procuran puestos de liderazgo. Representan el 45% de las investigadoras en comparación con el 28% a nivel mundial, (Unesco 2020). Las científicas argentinas ganaron premios por valiosos aportes a la ciencia, por sus tareas educativas y por la publicación internacional de sus artículos esclarecedores.

Andrea Gamarnik, viróloga: lideró el desarrollo de los primeros test serológicos argentinos para el covid-19 (Conicet). Doctorada en virología (Universidad de California, UCSF), se especializó en los virus: poliomielitis, VIH y hepatitis B y C (2000-2001). Regresó a la Argentina. Incorporada al Instituto Leloir, creó el primer laboratorio de Virología Molecular. Procura incentivar a niñas para desarrollarse exitosamente como investigadoras. Ha combinado ciencia y música con videos: “Música por la Ciencia” - proyectado en Youtube-. Es la primera mujer argentina perteneciente a la Academia Estadounidense de Microbiología, Investigadora del programa internacional del Howard Hughes Medical Institute (EEUU), miembro del Conicet y editora académica en la revista PloS Pathogens,

Bibiana Vilá, bióloga: conservación y educación ambiental. Estudió las vicuñas del Norte argentino. Perteneciente al Conicet, Vilá investigó la biología de la reproducción de esta especie, trabajo reconocido internacionalmente. Ganó el Premio Midori (2019) otorgado por la Convención de Diversidad Biológica de Naciones Unidas y la Fundación AEON de Japón quienes trabajan a nivel mundial sobre la prevención del calentamiento global y la conservación de la biodiversidad.

Su equipo está integrado mayormente por mujeres científicas. Vilá recuperó, adaptado, el “chaku” -ritual prehispánico de captura de vicuñas-. Los pobladores obtuvieron la fibra de las vicuñas esquiladas sin matar ni maltratar a los animales.” La ciencia que hacemos, tenemos que derivarla hacia el cuidado y para derivarla hacia el cuidado, las mujeres tenemos que tener un protagónico”, dijo Vilá a CNN.

Karen Hallberg, física: Egresada del Instituto Balseiro, Licenciada y Doctorada en Física, recibió el premio L’Oréal-UNESCO por las Mujeres en la Ciencia (2019) por el desarrollo de técnicas computacionales para entender la física de la materia cuántica (Conicet).

“¡Espero que incentive a más niñas y jóvenes a estudiar física, matemática, computación, química e ingenierías que son carreras fascinantes!”, dijo al recibir el premio. Hallberg propone un cambio desde la cultura para la presencia de mujeres en ciencias: “Mientras se siga viendo que es extraño y que llame la atención que una mujer se dedique a la ingeniería o a la física cuántica como yo, esa es una señal de que nos falta madurar como sociedad”.

Hallberg es investigadora principal en el grupo de Teoría de la Materia Condensada en el Centro Atómico Bariloche, autora de artículos científicos en revistas internacionales, editora de un libro e invitada a múltiples congresos científicos internacionales.

Gloria Dubner, astrofísica: es una referente en el estudio de supernovas. Por su contribución a la astronomía y su trabajo a favor de científicas mujeres, el asteroide 9515-1975 RA2 lleva su nombre.

“Las mujeres miramos al cielo de manera más amplia y detallada. Los hombres se focalizan en objetos más limitados”, dijo Dubner. Directora del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE) de Buenos Aires, intervino en una jornada de charlas (2019). Su objetivo: deconstruir la mirada sobre lo femenino desde la ciencia.

Dubner, doctorada en Física (UNLP), investigadora de Conicet, integra la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Argentina -que le entregó el Premio Consagración en Astronomía (2016)- y cofundó la Asociación Latinoamericana de Mujeres Astrónomas. Defendió la licencia por maternidad de las becarias y ampliación de edad para beca (caso de investigadoras con hijos). Autora de artículos publicados en revistas científicas y del libroSupernovas. El espectacular fin de las estrellas, interviene, por su especialidad, en congresos internacionales.

Sandra Díaz, bióloga: Tiene reconocimientos nacionales e internacionales: premio Lorenzo Parodi (Asociación Argentina de Botánica); beca J. S. Guggenheim; premio Sustentabilidad de la Sociedad de Ecología de Estados Unidos (2008) y Premio Princesa de Asturias (2019). Formó parte del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el cambio Climático (IPCC) que ganó el Premio Nobel de la Paz (2007). Es la única científica argentina que integra la Academia de Ciencias de Francia. Su especialidad es el estudio del impacto del cambio climático global sobre la biodiversidad regional de los ecosistemas vegetales, (Academia Nacional de Ciencias de Argentina).

Con su equipo de 144 personas, lideró el informe sobre la biodiversidad del mundo de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES). Los resultados alarmaron: “un millón de especies se encaminan a la extinción debido a las actividades humanas, y se necesitarán medidas drásticas para detener eso”, publicó la revista Nature que destacó a Díaz como una de las científicas a seguir en 2019.

Sandra Díaz es investigadora superior en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal, (Conicet) y miembro fundadora y coordinadora Científica General de DiverSus, red internacional de investigación en biodiversidad, ecosistemas y sustentabilidad, donde convergen científicos de Argentina, EE. UU, Bolivia, Costa Rica y Brasil. Pretende dar ejemplo para niñas que deseen dedicarse a las ciencias; las alienta en sus sueños. “Que se jueguen por lo que piensan, que vayan más allá y sean originales, más que seguidoras o ejecutoras de ideas de otros”.

Todo un mundo para conquistar. ¿Por qué no?

*La autora es Abogada. Magister en Literatura.

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