El despegue experimentado por los valores de la hacienda hacia fines de octubre y principios de noviembre parece no responder, en realidad, a las razones propias de un mercado en el que, regularmente, las variaciones se explican por el libre juego de la oferta y la demanda. Los consultados coinciden en que, en este caso, la mejora podría ser producto de la expectativa sobre un posible giro del Gobierno nacional, hacia una política para flexibilizar las condiciones para las exportaciones de carne.
Lo cierto es que, por los motivos que hayan sido, todos los analistas coinciden en que, como balance de fin de año, ese aumento en los precios ayudó a mejorar las cuentas de los sistemas de producción de carne.
Osvaldo Fernández, presidente del CREA San Rafael (que nuclea a productores ganaderos bajo riego) y director de la Cámara de Comercio, Industria y Agropecuaria de ese departamento, dice que “en el 2013 ocurrió algo muy importante, que lo veníamos esperando desde hacía mucho tiempo: empezó a moverse el precio de venta, que es la variable que más impacta en el resultado económico de una empresa. Eso ocurrió por una cuestión de expectativas, porque no había razones técnicas que justificaran el aumento de precios -sobre todo del gordo- que tuvimos a partir de noviembre, pero se dio”.
Según el empresario sureño, el sector cerró en 2013 equilibrado para lo que implica producción de carne.
Pero en los primeros eslabones de la cadena, parece que los números no terminaron de acomodarse en igual medida al final del año.
Oscar Galiano, con establecimiento de cría bovina en La Paz, dice que “para nosotros, los criadores, el movimiento que tuvieron los precios no alcanza para recuperarnos de la suba de costos, por lo que seguimos quedando un poco atrás”.
Es que “recién al final de 2013 el precio del ternero vino a mejorar un poco, después de 2 o 3 años prácticamente con los mismos valores”. Por eso es que el 2013, si bien fue muy bueno desde el punto de vista productivo, no fue un buen año en lo económico”.
En igual sentido se pronuncia el cabañero cordobés Diego Meneghello, productor de genética bovina.
El empresario sostiene que “la situación está complicada, porque los gastos nos están desbordando; en los últimos tres años han aumentado a razón de entre 25% y 30% anual, y nosotros hemos estado vendiendo los reproductores al mismo precio”.
Reconoce que “el 2013 pintaba para ser un año duro en cuanto a la demanda de reproductores, pero terminó siendo positivo en ese sentido, aunque no con los precios que uno hubiera querido”.
Varios de sus colegas dan cuenta, en forma coincidente, de un buen nivel de ventas, aunque también coinciden en el retraso de los precios de su producto “en relación con los de la hacienda general, y más aún con la evolución que han tenido los costos”.
Es que, el despegue del precio del novillo gordo, que avanzó desde alrededor de $ 10,50 el kilo a principios de noviembre hasta rozar los $ 14 y quedar, a comienzos de esta tercera semana de enero, en torno a los $ 13,50, había ilusionado también a los proveedores de genética.
Meneghello, que preside la Asociación de Criadores de Hereford Centro-Oeste (con ámbito de acción en Córdoba, San Luis, La Pampa y Mendoza), se lamenta porque esa suba -que impulsó también los valores del ternero- no se reflejó en el precio de los reproductores. Asegura que “hace tres años que venimos vendiendo los toros puros registrados, a 14.000 o 15.000 pesos”.
Los meses que vienen
Para el 2014, los analistas esperan que haya una recuperación del precio de la carne que esté por encima de la inflación, si es que el Gobierno nacional toma alguna medida que favorezca las exportaciones. Hay quienes creen que si así no lo hiciera, difícilmente podrían sostenerse los precios de la hacienda.
En ese sentido, Osvaldo Fernández señala que “este año, por tercer período consecutivo, el rodeo nacional va a inyectar 500.000 terneros más al mercado, con lo que acumula un millón y medio más de crías”. Por otra parte, descuenta que el poder adquisitivo de los salarios va a estar en baja por la inflación. En consecuencia, la cantidad de carne producida va a superar a la demanda, con lo que el precio va a ir a la baja, según su cálculo.
Diego Meneghello, por su parte, dice que “hoy, a principios de año, las perspectivas no son para nada alentadoras. Simplemente es un año más, al que hay que ponerle el hombro para ver cómo se dan las ventas”.
Está de acuerdo en que “la clave de la ganadería es tratar de exportar ciertos cortes a los que pueda agregárseles valor, y el productor también pueda recibir el beneficio de un mejor pago. Creo que no hay mucho más para inventar”.
Oscar Galiano, en tanto, dice que “somos optimistas por naturaleza, porque lo único que sabemos hacer es producir. En realidad, es nuestro anhelo que las cosas mejoren”.
Señala que “en lo productivo, si nos acompaña un poco el clima, las perspectivas son excelentes, porque todos los años se van mejorando los rodeos, pero lamentablemente no vemos que existan políticas que nos permitan vislumbrar un futuro mejor en lo económico”.
El criador paceño coincide en que “se debería tener en cuenta las exportaciones, porque el mercado interno tiene un techo”, y asegura que es posible facilitar las exportaciones de ciertos cortes de mayor valor en el exterior y atenuar el aumento en los precios de los cortes que más se consumen en el mercado interno”.
Qué medidas esperan
Según Fernández, hay dos opciones para que las exportaciones de carne sean viables. “Una -dice- es que se modifique el tipo de cambio, a favor de la exportación”. La otra, es “que bajen las retenciones, que para la carne son del 15%”.
Estima que si las bajaran en 10 puntos eso significaría más o menos 2 pesos más por kilo de carne por encima de lo que el mercado interno es capaz de pagar. Pero, antes que eso, “hay una condición que necesariamente debe darse: que el Gobierno nacional tome la decisión política de favorecer las exportaciones”.
A partir de allí, “deberá asegurar la fluidez en la entrega de los registros de declaraciones juradas de ventas al exterior de productos agrícolas, mejorar el tipo de cambio y adecuar el sistema de comercialización interna”.