1 de febrero de 2014 - 22:50

Medicamento ayuda a borrar recuerdos traumáticos

Ratones tratados con medicamentos y terapia de comportamiento encontraron alivio a recuerdos traumáticos arraigados.

Las experiencias traumáticas dejan una huella en el cerebro difícil de borrar. Recuerdos dolorosos de guerra o abuso infantil se registran en el ADN como marcas químicas en el genoma, lo que dificulta el tratamiento de condiciones como el trastorno de estrés postraumático (PTSD, por su sigla en inglés) con enfoques de comportamiento.

Ahora, los investigadores informan que en ratones, eliminar esos marcadores epigenéticos con un medicamento puede mejorar drásticamente la efectividad de un tratamiento común de comportamiento para PTSD, permitiendo que el cerebro desasocie un recuerdo específico de la emoción vinculada con ésta.

En gente con PTSD y otros desórdenes de ansiedad, el dolor asociado con un recuerdo específico no cede con el tiempo, como lo haría normalmente. "Todos los días lo vuelven a vivir", dice Li-Huei Tsai, neurocientífica del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, y coautora del estudio.

La exposición al recuerdo con fotos o simulaciones de realidad virtual del evento traumático en un ambiente seguro (parte de una técnica conocida como terapia de extinción,) puede ayudar a apagar el dolor, pero la gente con casos severos de PTSD tiende a recaer.

Para simular el trastorno, Tsai y sus colegas enviaron choques eléctricos a las patas de los ratones mientras tocaban música fuerte. Cuando los ratones aprendieron a asociar el sonido con el estímulo doloroso, se quedaban paralizados cada vez que lo escuchaban, incluso si no se les daban choques.
 
Un día después del condicionamiento al miedo, los investigadores reprodujeron el sonido repetidas veces en un ambiente seguro, e hicieron que los ratones se olvidaran de la asociación. Pero cuando la terapia de extinción se inició un mes después del condicionamiento al miedo, no funcionó, en parte porque el mal recuerdo se había fijado epigenéticamente.

Tratamiento combinado

En roedores, afirma Tsai, al parecer se requiere aproximadamente una semana para que un recuerdo se escriba permanentemente en el epigenoma. Pero su trabajo sugiere que una clase de medicamentos llamados inhibidores de la histona deacetilasa (HDACi, por su sigla en inglés), que borran marcas epigenéticas en el ADN, pueden prolongar esa ventana.

Cuando los investigadores dieron a los ratones un HDACi antes de iniciar la terapia de extinción, el medicamento pareció "preparar" al epigenoma, creando un breve periodo en el que los recuerdos no se podían reconsolidar ni modificar. El HDACi solo no tuvo efectos sobre los recuerdos de los ratones, sino que una sola dosis combinada con terapia de extinción hizo que los ratones dejaran de paralizarse cuando escuchaban el sonido traumático.

Tsai considera que podría pasar cierto tiempo antes de que se pueda aplicar este enfoque a humanos con PTSD. El uso de HDACi en humanos está aprobado como medicamento contra el cáncer, y parece que sólo una breve exposición a un HDACi debería ser suficiente como tratamiento para el PTSD. Pero aún no está claro qué tan específica sería la modificación del recuerdo o qué tan amplios son sus efectos sobre el cerebro.
 
Los HDACi parecen preparar el epigenoma del cerebro para cualquier tipo de modificación, subraya Tsai, lo que sugiere que el estímulo usado para extinguir un recuerdo pudiera requerir ser específico del trauma original. Investigaciones previas en su laboratorio han demostrado que medicamentos similares pueden ayudar a mejorar la memoria en ratones con modelos de enfermedad de Alzheimer.

Tsai y su equipo ahora están intentando identificar qué genes específicos se ven afectados por el recuerdo de miedo, y entender cómo actúan estos genes en el hipocampo del cerebro, que almacena los recuerdos, y su corteza, que les asigna significado.

"Pienso que esto es muy emocionante", dice la neurocientífica Marie Monfils, de la Universidad de Texas, en Austin.
 
El trabajo de Monfils ha demostrado que re-exponer brevemente a un animal al sonido asociado con un recuerdo doloroso solo una vez antes que inicie la terapia de extinción también mejora el tratamiento. Monfils subraya que otros estudios han demostrado que los humanos también reconsolidan los recuerdos.

"Mientras más caminos de tratamiento tengan los clínicos a su disposición, más equipados estarán para ayudar a una gama más amplia de personas", agrega.

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