"Me quiero matar", la carta del preso que quedó parapléjico en pleno motín de Devoto
La esposa y el abogado de Gustavo (29) piensan que ocultan los hechos. Tras el disparo "se me apagó la tele", dijo el detenido.
"Me quiero matar", la carta del preso que quedó parapléjico en pleno motín de Devoto
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Gustavo Barreto (29 años) estuvo detenido en la cárcel de Devoto desde 2018, por dos intentos de robo simple. Por el primero, terminaría de cumplir la pena en cuatro meses y en la otra solo está procesado. Y en medio del motín del pasado 24 de abril, recibió un balazo en la espalda que lo dejó parapléjico. En una carta a su esposa, expreso el deseo de "morir".
Gustavo está casado con María (su nombre no es real), quien según publicó Clarín, estuvo desde el día del motín rastreándolo. Tras una llamada al pabellón sexto, uno de los presos le confió: "Señora, a su marido lo llevaron al HPC (Hospital Penitenciario Central, dentro de la unidad). Le dieron una bala de goma en el pecho y se quedó sin aire". Pero lo cierto es que Gustavo había sido internado en el hospital Pirovano y ella se presentó el domingo sin recibir confirmación de su internación. E incluso negaron saber de ese paciente. Volvió al día siguiente y constató que estaba en la sala de cirujía de dicho nosocomio.
El lunes 27 pidió información sobre su marido al hospital sin tener respuesta. Había llevado algunas pertenencias para su marido cuando un llamado la sorprendió. Una mujer del otro lado, le contó que era esposa de otro detenido, Cristian Grageda (33) ,también internado en el Pirovano con un balazo que le fracturó dos costillas y se le alojó en un pulmón. Decía tener una carta de Gustavo.
Minutos después se encontraron en una de las esquinas del hospital.
"'Me quiero matar', me decía en la carta. Y contaba que no sentía las piernas y que tenía una bala de plomo en la cintura. Y me pedía que exigiera la historia clínica para saber bien qué tenía", dice María.
Al día siguiente, o sea una semana después, recibiría información oficial por primera vez: un correo la notificó que Gustavo sufría “paraplejia secundaria”. Y este martes 5, otra vez por la misma vía, se enteró que Gustavo se contagió de COVID-19. “El marido de la chica que me entregó la carta también es caso positivo. Tiene dos orificios de bala de plomo y estuvo varios días con respirador”, agrega.
“El detenido ahora resulta víctima del delito de abuso de armas por parte del personal penitenciario”, dice Fabio Galante, abogado de Barreto, quien afirmó que su cliente debería ser liberado en septiembre de 2021.
Y sigue: “Sin haber atentado contra ningún penitenciario, le tocó recibir un disparo que, si bien no se sabe si estaba dirigido hacia él, le causó un daño a su salud importante en función de la incapacidad o discapacidad».
Según el abogado, "el accionar del SPF excedió los límites de la cordura: no hubo rehenes ni intento de fuga. Si bien fue un reclamo violento, no ameritaba disparos de plomo. Además, la demora en la investigación permitió que no se secuestren las armas que portaban los penitenciarios, pero sí existe un libro de quienes reciben las armas. Podríamos llegar al autor si la pericia del plomo puede identificar el cañón de donde salió".
El abogado también cuestionó el procedimiento de internación de su cliente: "Lo pusieron en una sala junto con los infectados de coronavirus?. Pareciera que querían que se contagiara y que no hiciera declaraciones" .
La mujer asintió a lo expresado por el abigado e incluso agregó: Podría ser para que siga sin poder verlo, y que después digan, como padece tuberculosis, que murió de coronavirus y no por el disparo que recibió. Ahora se están echando la culpa entre todos. Hasta dijeron que fue un disparo de la Policía, desde afuera. Lo que pasó fue tremendo y lo quisieron ocultar. Pensaron que Gustavo no tenía familia. Si no lo buscaba, no me hubiese enterado de nada. Yo nunca pedí por su domiciliaria. Quería que pagara por lo que hizo, sin beneficios. Pero no puede ser que haya recibido un balazo de plomo".
El detenido declaró vía Zoom ante el fiscal Ignacio Mahiques cómo fue cuando recibió el disparo por parte de un penitenciario encapuchado: "Tira un rafagazo de metra, le da a la pared como dos o tres tiros y me da en la columna. Me pega en la espalda. Giro pensando que me va a tirar con el otro. Pero a mí me tiraron con plomo, me pegó en la columna vertebral. (…) Después a mí se me apagó la tele".