28 de septiembre de 2014 - 00:00

Más inseguridad y cambalache

Delincuentes que no temen a la ley y que buscan enternecer a la sociedad a través de programas de TV.

El miércoles pasado, el colega Pablo Sirvén lo define muy bien en el diario La Nación. “Nace una estrella”, dice desde el título y se refiere a Gastón Aguirre, el motochorro de la Boca que está a punto de convertirse en un personaje mediático. Pregunta chicanera: ¿Para cuándo el bailando por un choreo? ¿Se lo imaginan en lo de Tinelli? ¿O tal vez opinando como panelista de algún programa? Por lo pronto, el tipo tiene un discurso que creció y se multiplicó con la década zafaroneada como le dije ayer.

El jueves, Gastón Aguirre, que hasta tiene nombre de galán de telenovela mexicana, se disfrazó de sociólogo para analizar a sus compatriotas. “Si un país piensa que a mí me tienen que matar, imaginate cómo está el país”. Se refiere a que muchas personas que han sido víctimas de delitos en las redes sociales claman venganza y poco menos que el fusilamiento del delincuente que se hizo famoso en un par de días.

Es más, de los dos programas en los que fue figura y atracción tuvo que irse escondido. En uno custodiado por la Policía para que no lo lincharan y en el otro escondido en el baúl de un taxi. ¿Hay algo más bizarro y violento como mensaje social? Robá que no pasa nada. Andá con un arma que no pasa nada. Y después hacete unos mangos como invitado en la tele. Ese es el mensaje que decodifican los sectores mas excluidos que se tienen que romper la espalda para poder darles de comer dignamente a sus hijos.

El motochorro quiso enternecer a la audiencia que no paraba de crecer y dijo que intentó robar para comprarle un regalo para el cumpleaños al hijo. Nadie le dijo que el mejor regalo que uno le puede hacer a un hijo es transmitirle los valores de la honradez, de las manos limpias, de la frente alta, del esfuerzo y el sacrificio para progresar en la vida. Un regalo robado es una bomba de tiempo. Los chicos no son tontos. Aprenden todo lo que ven de sus padres.

A esta altura, este suceso es repugnante y vergonzoso. Hay un videojuego inspirado en Gastón, el de la utopía revolucionaria de los juguetes. El video que lo muestra revólver en mano en pleno intento de robo y que lo catapultó a la fama, tiene varios millones de visitas en todo el mundo. Como si esto fuera poco, el muchacho dijo que alguna vez pensó en matar y que no lo hizo porque tuvo miedo al castigo de Dios.

No dijo porque está prohibido o porque está fuera de la ley. No dijo que le tenía miedo a las autoridades policiales o judiciales. Solo a Dios. Al resto no solamente no le tiene miedo, se les caga de risa en la cara. Por eso siente tanta impunidad para andar armado como si fuera ese el juguete. Por eso levanta el dedito y acusa a su víctima, le dice que se quiere hacer famoso con él. El tema ya lo dijimos muchas veces. Los delincuentes no le temen a la autoridad. Se burlan de ellos y de todos nosotros. Sergio Berni dijo que hay delincuentes a los que detienen dos o tres veces por mes y que no duran 24 horas en la cárcel. Los jueces los sueltan más rápido que un bombero. El secretario de Seguridad de la Nación llegó a decir que hay chorros que detuvieron 18 veces. ¿Escuchó bien? 18 veces. Es un delirio único en el mundo. Por eso le dije que es Cambalache segunda parte.

¿Cualquier persona puede salir a robar con un arma en la mano y no recibir ningún castigo? ¿Estamos todos locos o anestesiados? ¿No se puede sancionar severamente al que empuñe un arma en cualquier lugar público? ¿Eso es mano dura o mano justa? ¿Eso es ser autoritario o humanista?

¿La Justicia no debería revisar las excarcelaciones express? ¿Los legisladores creen que estas leyes son suficientes para cuidar la vida de sus compatriotas? ¿La Policía y las fuerzas de seguridad tienen las mejores armas, la ética invicta, y la preparación de excelencia que necesitan para combatir al crimen organizado cruzado por el narcotráfico?

Pregunta, solo preguntas. No es mucho más lo que puede hacer un periodista.

Preguntas incómodas para iluminar lugares oscuros.

Preguntas para exorcizar de una vez por todas eso de que los inmorales nos han igualado.

Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón. Qué falta de respeto y que atropello a la razón. Gentileza Radio Mitre

LAS MAS LEIDAS