Marcos Rojo abrió la final con ese cabezazo que, con la ayuda de una endeble respuesta de Gonzalo Marinelli, le dio el 1-0 a Boca sobre Tigre al final del primer tiempo, en un momento determinante. Y lo cerró, luego de levantar la Copa de la Liga junto a Izquierdoz, con una imagen relajada, fumando un cigarrillo sentado en el campo de juego del Mario Kempes junto a su familia.

