Al concluir la Jornada Mundial de la Juventud constatamos un Francisco que se ha entregado al mundo con el corazón abierto, alegre, de manos extendidas para ir al encuentro del otro, de todos, donde la palabra "encuentro" es la clave, que define como centro esencial su mensaje.
Una imagen.
Poemas y canciones han celebrado las mejores cualidades maternales a través de la frase: "las manos de mi madre", y esta es la imagen que mejor describe todo lo que quiere representar Francisco. Va con sus manos hacia adelante, hacia el otro, con ganas del encuentro, donde se deja tocar y que lo toquen, es el Papa de carne y hueso que "callejea" para estar donde hay que hacer "lío".
"Dios es Padre, pero sobre todo, es Madre". Lo dijo otro Papa, Juan Pablo I, Albino Luciani, en el ángelus del 10 de setiembre, el Papa de los 33 días, elegido en agosto de 1978. Pocas veces se ha involucrado la figura de la mujer de esa manera en un discurso papal.
También viene este recuerdo, a confirmar las imagen de las manos tendidas como Madre y Padre, que dice mucho y todo, de un estilo, que sigue los pasos de aquel que caminaba hace mucho tiempo por Galilea.
Y ya que estamos, de Luciani, hay otras dos cosas que se asemejan mucho al actual Pontífice en su hacer "de las cosas", en la oportunidad canceló la ceremonia de coronación y el Papa dejó de ser un rey, y eligió "humildad" como lema de su papado, vale la remembranza.
Varios gestos, pero su visita a Varginha, el más elocuente. "Hoy digo a todos ustedes, y en particular a los habitantes de esta Comunidad de Varginha: no están solos, la Iglesia está con ustedes; el Papa está con ustedes".
"Llevo a cada uno de ustedes en mi corazón y hago mías las intenciones que albergan en lo más íntimo: la gratitud por las alegrías, las peticiones de ayuda en las dificultades, el deseo de consuelo en los momentos de dolor y sufrimiento. Todo lo encomiendo a la intercesión de Nuestra Señora de Aparecida, la Madre de todos los pobres del Brasil".
Lugar elegido por él, la favela, para estar con gestos fraternales en compañía y solidaridad con los excluidos y marginados de la sociedad.
Un vecino de Varginha expresó que fue "la hora mejor aprovechada del mundo". Y que la razón por la que han sido elegidos atiende "a un milagro" obrado por el Papa.
Hasta el pasado enero, en que fue inaugurada la Unidad de Policía Pacificadora en los barrios de Manguinhos-Jacarezinho, esta zona recibía el nombre de "franja de Gaza" por los continuos tiroteos entre facciones de narcotraficantes y policía.
Antes de su alocución, escuchó -emocionado- el discurso de uno de sus habitantes, Rangler Irineu, junto a su esposa, quien destacó las precarias condiciones en que viven, "olvidados por la sociedad y por el poder público, este día, dijo, cambió nuestra vida para siempre". El joven recordó que gracias a la visita del "Padre" Francisco la comunidad "pobre, pequeña, olvidada", llegó a la prensa nacional e internacional, "pero esta vez no en las páginas policiales".
Actitudes e ideas. "¡Qué bueno poder estar con ustedes aquí!", fueron las primeras palabras pronunciadas por el Pontífice a una multitud que, bajo la lluvia, ocupaba todo el campo de la canchita de fútbol de la favela.
"La verdadera riqueza no está en las cosas sino en el corazón", agregó y consideró que "el pueblo brasileño, sobre todo los más humildes, pueden dar al mundo una lección de solidaridad, que es una palabra frecuentemente silenciada porque es incómoda".
También se dirigió a las personas más pudientes, a las que pidió que "no se cansen de trabajar por un mundo más justo y solidario" porque "nadie puede permanecer insensible a las desigualdades que existen en el mundo".
No es la cultura del individualismo, siguió, "que domina nuestras sociedades, aquella que construye un mundo más habitable" en contraposición a "la cultura de la solidaridad, ya que ningún esfuerzo de pacificación será duradero, no habrá armonía de felicidad en una sociedad, si hay personas dejadas al margen de la sociedad".
Tal vez las palabras de Irineu habrán posiblemente motivado su decisión de agregar una frase al texto del discurso repartido por el Vaticano: "No dejemos entrar en nuestro corazón la cultura de lo desechable", advertencia a una sociedad que no será sana, si deja marginados a los sectores menos favorecidos.
Fe y proposiciones. Su visita fue pastoral, su fe de pastor lo lleva a "pastorear" a los jóvenes y les propone nuevas dimensiones para su ser espiritual y social. Su visita no fue turística, precisamente. En el Vía Crucis, alentó a esa juventud a llevar sus cruces porque en ello no están solos, y también da lugar a una autocrítica para Iglesia y para todos.
Pasando al dolor moral, mencionó el mal comportamiento que aflora a veces entre las autoridades civiles o los eclesiásticos.
"Jesús se une -dijo- a tantos jóvenes que han perdido la confianza en las instituciones políticas porque ven egoísmo y corrupción. O que han perdido la fe en la Iglesia o incluso en Dios por la incoherencia de los cristianos o de los ministros del Evangelio".
Palabras dolorosas, pero realistas, claro que lo esperanzador, expresa, "es sentir cercano a Cristo que sufre, que comparte nuestro camino hasta el final". Pero además, según les dijo, "la Cruz nos invita a dejarnos contagiar por el amor de Jesús, nos enseña a salir de nosotros mismos para salir a su encuentro y tenderles las manos".
Me gustaría llamar a cada puerta y tomar un cafecito con ustedes dijo, recuerdos que quedarán en la memoria de un emocionado Brasil que lo recibió generosamente.
Animó a los jóvenes, a los políticos, a los ancianos, a los obispos, a todos, con frases que son paradigmáticas en su programa de gobierno: "No borren a Jesús de sus vidas, sean callejeros de la fe, cultiven la cultura del encuentro, no escondamos la solidaridad, llamó a seguir la dinámica de la esperanza que impulsa siempre más allá, que el desafío histórico de hoy es tener responsabilidad moral, ética y social, a sembrar con coraje, con humildad social para favorecer el diálogo y tener una actitud abierta".
A los pastores: "Salgan a las periferias, no se queden en las parroquias, vayan al encuentro de todo aquello que necesita de su misión".
Claro, sin vueltas, su mensaje hoy tiene múltiples análisis. Que si no es sólo religioso, que es estudiadamente político, que si va para la izquierda, derecha… un poco anacrónica esta visión. Es seguro que es político y religioso y filosófico y teológico, todo, porque todo tiene que ver con el hombre, es una visión holística y superadora.
En su discurso con los políticos de Brasil, tocó el tema de la laicidad del estado. Debe ser así, expresó, pero deben tomar en cuenta las proposiciones de todos aquellos hombres de buena voluntad que desean vivir sus posturas políticas con valores y en forma congruente, con fe o sin fe.
La plataforma política de Francisco, la escribió un Galileo hace dos mil años y la expresa con el evangelio en la calle... no hay que buscar más.
Esperaremos para saber dónde anuncia la próxima JMJ. Es probable que se incline por Asia, por algún lugar donde la Iglesia hoy es perseguida y sufre en sus hijos hasta el martirio.
Vuelta a casa, donde le esperan problemas de pronta solución, la crisis del IOR, la curia romana y decisiones de peso. Aunque él, que es futbolero, aparte de todo lo que es esencial, seguro vuelve feliz porque logró en buena ley que los brasileños lo consideren el Papa más grande del mundo.
