En 2007, un equipo del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterrey (MBARI, por su sigla en inglés), en Moss Landing, California, descubrió una pulpo hembra de aguas profundas embarazada sobre un afloramiento rocoso a 1.400 metros bajo el agua, y se encontró con la oportunidad de observar una especie (Graneledone boreopacifica) que no ha podido sobrevivir en cautiverio.
Durante años, los investigadores volvieron regularmente al lugar para encontrar a la madre cuidando a sus huevos.
"La situación siguió y siguió, y simplemente estábamos asombrados", dice Bruce Robison, un biólogo de aguas profundas del MBARI que encabezó el estudio.
"Cada vez que bajábamos para observarla decíamos: 'Es la última vez que va a estar'", recuerda.
Algunos animales de aguas profundas son propensos a largos períodos de incubación, en parte porque los huevos crecen más lentamente en las temperaturas frías típicas de las aguas profundas. Pero el período de gestación más largo previamente conocido era de 14 meses, en el pulpo Bathypolypus arcticus.
Robinson y sus colegas han estado monitoreando durante 25 años el sitio en el océano Pacífico donde descubrieron a la mamá pulpo G. boreopacifica.
Llamado Midwater 1, se encuentra a unos 20 kilómetros al sur de la base del MBARI, en Moss Landing.
Cada uno o dos meses, utilizan un vehículo operado remotamente (ROV, por su sigla en inglés) para documentar la vida bajo el mar.
Durante muchos años sólo trabajaron a profundidades de entre 50 y 1.000 metros por debajo de la superficie del mar, pero en 2005 comenzaron a examinar el lecho marino de su zona de estudio. Luego de encontrar un afloramiento rocoso interesante, decidieron vigilarlo.
El primer avistamiento del pulpo hembra se dio en mayo de 2007, cuando el equipo la encontró recostada en el afloramiento poniendo huevos. Un mes antes había sido captada en video yendo hacia las rocas, dando al equipo una fecha aproximada del comienzo del período de incubación.
"Enseguida supimos que teníamos una oportunidad única", dice Robison. "Fue un golpe de suerte", precisa.
Maratón maternal
El equipo rápidamente la apodó "mamá pulpo" y comenzó a visitar regularmente su hábitat rocoso, confirmando su identidad por cicatrices distintivas y utilizando láseres montados en su ROV para medir sus huevos. Un análisis de las secuencias de video demostró que el pulpo hembra cuidó los mismos huevos durante el largo período de incubación, y que los huevos habían crecido luego de cada avistamiento.
En octubre de 2011 la "mamá pulpo" ya no estaba, y solo había dejado remanentes de cascarones vacíos. Dado que fue vista en setiembre de 2011, el equipo pudo estimar su período de gestación en aproximadamente 53 meses. "Nos sentimos aliviados de que su calvario hubiera terminado", dice Robison, porque vieron como se volvía cada vez más frágil.
"Pero se nos había hecho tanto hábito visitarla que pensamos: 'Ah, ¿y ahora qué hacemos?'", explica.
"Estaba pasmado", dice Clyde Roper, un experto en cefalópodos del Museo Nacional Smithsoniano de Historia Natural, en Washington. "Realmente superó lo que había pensado. Creo que es una investigación fabulosa", considera.
Los pulpos y los calamares mueren luego de solo un embarazo, y los investigadores sospechan que algunos, como la especie de la "mamá pulpo", comen muy poco o nada mientras incuban.
Durante las visitas del ROV de los investigadores, el pulpo hembra siempre estaba con sus huevos, y el equipo nunca la vio intentando alimentarse de presas potenciales que vagaban por ahí.
El beneficio evolutivo de este agobiante maratón maternal podría ser que su duración maximice las posibilidades de supervivencia de la descendencia permitiéndole desarrollarse y emerger completamente capaz de valerse por sí sola.
Robison señala que la G. boreopacifica es uno de los pulpos de aguas profundas más comunes en la región, sugiriendo que su estrategia evolutiva es exitosa.