Cada vez que surgen críticas hacia el gobierno en referencia a aspectos de la macroeconomía, tanto los funcionarios como los seguidores y simpatizantes suelen contestar con datos de la microeconomía. Y cuando ocurre esto se meten en la casuística, que nunca terminan de explicar la cadena de distorsiones acumuladas.
Por supuesto, hay cosas positivas que podrían anotarse en la acción del gobierno, pero estas no llegan a compensar los grandes desajustes generados por la política oficial que han descalabrado la macro. Y aferrándose a ellos, el gobierno descarta cualquier modificación a sus grandes decisiones políticas, generando problemas más graves hacia el futuro.
Hay decisiones positivas del gobierno en diversas materias. Una de ellas ha sido la política de apoyo a las pymes instrumentadas desde el Ministerio de Industria y la Secretaría Pyme, a través de diversos programas. Con estas herramientas, muchas pequeñas, medianas y microempresas han podido acceder a créditos fiscales para la capacitación de su personal, implementar normas de calidad u obtener financiamiento para proyectos productivos.
Estos mismos programas hoy están apoyando el Plan Sustenta, que YPF lleva a cabo para integrar proveedores de servicios, los cuales requieren comenzar a funcionar en línea con los requerimientos técnicos y de calidad de la empresa petrolera.
Otra decisión que no ha merecido objeciones mayores, fue la Asignación Universal por Hijo, aunque a mi juicio peca de un problema: no es universal, ya que quedan afuera del sistema los hijos de los trabajadores autónomos y los monotributistas.
Otra política positiva fue aumentar la inversión en Ciencia y Tecnología, que permitió estimular nuevamente la investigación, aunque adolece de un problema conceptual: es razonable que el Estado invierta en la investigación en ciencias básicas, pero todas las investigaciones aplicadas deberían ser coordinadas y cofinanciadas con el sector privado.
El acierto más nuevo computable es el plan de viviendas Procrear. Este sistema cambió radicalmente el concepto tradicional de los planes de vivienda, en los cuales se licitaban grandes obras para que una o más empresas terminaran construyendo viviendas de baja calidad, todas iguales y en zonas carentes de servicios básicos.
Con este sistema, cada tenedor de un préstamo puede elegir a qué constructor elegir o hacerla él mismo si tiene habilidades. Administrando con inteligencia los presupuestos se puede construir más con el mismo presupuesto o lo mismo planteado en el programa con menos plata. Esto hace que la productividad del capital asignado al plan sea mucho mejor.
Temas discutibles
Uno que siempre es motivo de disputa es el Fútbol para Todos y Automovilismo para Todos, que en conjunto cuestan unos 2.000 millones de pesos y que, además, son destinados a los clubes de fútbol sin pedir rendiciones de cuenta. Por otra parte, por decisión del gobierno, no se vende publicidad que pudiera ayudar a sufragar los costos.
Más discutible aún es que haya medios del Estado puestos al servicio del gobierno y a repetir discursos y a defender lo indefendible, así como medios creados para vivir de la pauta oficial, generando una distribución arbitraria de la publicidad oficial, según sea la línea editorial que cada uno tenga.
La imposición a los bancos de la obligación de destinar una parte de su cartera a préstamos productivos a las pymes también es discutible, aunque, según los gerentes de las entidades, el resultado ha sido positivo y les permitió a muchas empresas equiparse a tasas competitivas y con proyectos que, en general, funcionan y las empresas pueden cumplir sus obligaciones.
La macro no responde
Los problemas graves están en la macro y el problema principal es la inflación. Este proceso se alimentó de varias fuentes. Al principio fueron los subsidios a las tarifas de servicios públicos, pero luego se agregó una emisión monetaria creciente.
La inflación generó presiones y decidieron usar el tipo de cambio como ancla antiinflacionaria. Al estancar el tipo de cambio, la gente percibió el atraso y comenzó a comprar dólares. Entre 2009 y 2011 se fugaron unos 40.000 millones de dólares, hasta que el gobierno decidió aplicar el cepo cambiario. Pero con el cepo se perdieron otros 28.000 millones de dólares entre 2011 y 2013.
El problema más grave que enfrenta el gobierno es la salida constante de dólares del Banco Central. Cuando se implementó el cepo había 53.000 millones y hoy quedan 35.000 bajando en forma permanente. La cantidad de agujeros por los que salen los dólares es muy grande y no hay ventanillas por las que entren.
El problema es el atraso cambiario y la brecha con el dólar paralelo, a tal punto que el gobierno está a punto de convalidar una suerte de desdobla miento del mercado cambiario de manera informal, ya que aceptarán que quienes quieran ingresar divisas puedan suscribir Baade, los bonos creados para el blanqueo, aceptando que los mismos puedan ser negociados en la bolsa. Así, las empresas ingresarían capitales obteniendo una paridad cercana a 8 pesos.
Pero están generando una nueva distorsión, porque estos dólares no ingresarán como inversión sino como préstamo, que el gobierno deberá devolver dentro de 3 años. Si desdoblaran en blanco, los dólares ingresan a las reservas, el BCRA las compra a la paridad que se fije y dichas divisas se integran a las reservas sin tener que computar deuda.
La macro está llena de distorsiones que en algún momento se deberán solucionar y el problema es que son tantas que cualquiera que quieran mover repercutirá con protestas. En el tema cambiario, la cantidad de distorsiones que facilitan la pérdida de reservas es muy grande.
Desde los 9.000 millones que salen por gastos en turismo, que no son utilizados por los pobres. La posibilidad de importar autos de alta gama a dólar oficial tampoco es usada por las clases más necesitadas. La importación de combustibles que se venden subsidiados tampoco tiene por destinatarios a los más pobres.
El relato oficial choca de frente con los subsidios que reciben las clases más acomodadas, mezcladas con un extraño discurso Nac & Pop. Si se cerraran estos grifos, si los subsidios solo fueran a los que realmente los necesitan, los gastos en el fútbol casi serían irrelevantes, al menos desde el punto de vista cuantitativo.
Lamentablemente, las buenas acciones desarrolladas en la micro se diluyen por los graves desaciertos en la macro, que harán que ni siquiera se puedan seguir financiando los aciertos.